jueves, 10 de febrero de 2011

Los trabajadores "stand by"



Parece como si todo hubiese vuelto a su sitio y aquí no ha pasado nada. La Salgado haciendo comentarios de lo bien que va ir la reforma para la economía. Los funcionarios con un 5% menos de sueldo y  los futuribles pensionistas ahora con una medida fastuosa para que no vean afectada su pensión...¡Pero que cara más dura! O sea que les dejan escoger más años para que las lagunas no les afecten tanto. ¡Pero si han puesto una base del 50% de la Base Mínima de Cotización y nadie ha dicho NADA! ¡No me lo puedo creer!¡Claro; ahora son tan buenos que les dejan coger bases antiguas...¿Con la misma categoría y el mismo sueldo de hace 25años? Lo mismo que lo de los 67....¡Si tendrán que estar algunos hasta los ochenta!
Y encima exigen un desempleo de tres años, no sea que se jubilen masivamente antes de que les rebajen la pensión. ¿Pero el pacto no decía que entraba en el 2013? Ya no puedo decirlo más, porque no sirve para nada. Si no se les lleva de una oreja, aquí reina el inmovilismo. Personalmente creo que habría suficiente para querellarse contra los sindicatos, que no dicen ni pío. ¡Pero bueno, si miramos los Pactos de Toledo y lo que han colado desde entonces y nadie ha dicho nada!
Será que todos los ciudadanos han cotizado 38,6 años  o los cotizarán y que todo está como antes. O será que esperan que sus sindicatos les expliquen que pasará con los planes de pensiones que les ha suscrito la empresa y a los que tendrán que seguir aportando más años con gran regocijo de las entidades financieras.
La gente piensa que no va con ellos, o que realmente la crisis es muy gorda y gracias aún que cobrarán algo. Ya no hay ahorros para pagar estudios a los hijos, para que pudiesen al menos ellos salir del marasmo y tener algo, esto me hace recordar el Informe Petras, un exceléntisimo trabajo del profesor James Petras, realizado en Barcelona y encargado por el gobierno socialista, que no vio la luz por las duras críticas que planteaba a su política neoliberal, fue publicado tiempo más tarde por la revista Ajoblanco y en sus clarividentes conclusiones afirmaba:
"En España, la cultura cívica emergente de finales de los 70 y principios de los 80 ha sido transformada en una cultura política autoritaria donde una reducida clase política ha marginado al grueso de la clase trabajadora de lo público y de la consulta politica. El resultado es una generación mayor de trabajadores frustrada y ansiosa, y una generación joven marginada y apolítica. El "libre mercado", como el mecanismo elegido para lo que se suponía iba a ser la modernización de España, ha debilitado los lazos entre la clase trabajadora y la clase política, y ha fortalecido las estructuras estatistas-autoritarias a expensas de la sociedad civil y de la consulta pública"

 El dinero es para móviles y discotecas y para que a su niño no le falte nada. Con un futuro incierto lo importante es vivir la vida de los demás en la tele y esperar sobrevivir gracias a los trapicheos que permite el sistema para ir explotando a los de siempre sin que tan siquiera se den cuenta.
La resignación es un plato que no se sirve frío, pero que enfría.

Por otra parte y como continuación de una entrada que hice sobre las operadoras. ¡Han anulado la factura con la que me han machacado mañana y noche con terribles amenazas de su gabinete jurídico!. Al final lo llevé a Consumo de Barcelona y me acaban de enviar un e-mail con el acuerdo de la compañía.de que han comprobado mis alegaciones y que se anula. ¡Creo recordar que la reclamación era de julio! ¡La perseverancia es buena arma en estos casos! (y conocerse la norma) Bueno; al menos un dato reconfortante.
El resto de reclamaciones están todavía pendientes y me informan que lo mínimo son seis meses.

2 comentarios:

Miquel dijo...

y fijate si es espabilada esta Salgado que, lo único que se le ocurre para la economía (en este caso la catalana, que da igual ), es decir : " si tienen deficit, que les suban los impuestos". Simplemente impresentable. Salut

Olimpia Willemenot dijo...

Son impresentables Miquel