domingo, 29 de marzo de 2015

No es serio jugar con el dolor ajeno.


Tras el dramático accidente del Airbus A-320 de Germanwings (filial de la alemana Lufthansa) que realizaba el vuelo entre Barcelona y Düsseldorf y que se estrelló el pasado martes en los Alpes franceses muriendo 150 personas, los medios se pusieron a dar noticias y a "tenernos al día" de lo acontecido.
Es terrible la situación de las familias, el inmenso vacio de un adiós sin despedida y con el desespero de no saber lo que pasó y sintieron.
Todos nos hemos sentido golpeados por la noticia, nos hemos identificado con las familias comprendiendo su terrible dolor, no sólo de las pérdidas, sino también del sufrimiento de sus últimos momentos. El estar tan cerca, el haber podido pasarnos a nosotros o algún familiar o conocido, el haber estado en el mismo lugar pero en distinta hora o momento... Empatizamos con el terror de su muerte anunciada y su final inevitable. Es seguro que quien más o quien menos ha sufrido un sobresalto en un avión o simplemente la ansiedad de saberse encerrado a 12.000 m de altitud.
Pero me parece osado el que a las pocas horas del accidente y con tan solo los datos de una de las cajas negras , la de los registros de voz (CVR), se haya llegado a la conclusión de que se trató de una decisión meditada de suicidio del joven copiloto y la muerte del resto de los que viajaban en el avión. Se pasa a rebuscar en su casa y su pasado; se entrevista a la novia, amigos y conocidos e incluso se remueve en su basura en busca de una explicación acorde con las conclusiones apresuradas a las que se ha llegado. Salen a la luz informes médicos, bajas arrojadas a la papelera. Corren los psicólogos a tranquilizar a las familias, a las que ahora, por si no tuvieran poco, les llega la desesperación de que se achaque a un hecho provocado por un alienado mental la causa del infortunio, -sin contar con la situación de la familia del joven acusado-.

Vayamos por partes:

  • Se han filtrado las conclusiones de la investigación al New York Times con anterioridad a que éstas fuesen comunicadas oficialmente, a las 48 horas del siniestro, por el fiscal encargado del caso, Brice Robin, quién declaraba que el copiloto “tuvo la voluntad de destruir el avión” ya que bloqueó deliberadamente la puerta y giró el botón para el descenso. Estas declaraciones se hicieron sin tener más datos que los de voz de la caja encontrada (CVR) y los captados por la torre de control. Todavía no se ha encontrado la caja negra (FDR) de datos que es la que recoge lo que técnicamente le ha sucedido al aparato durante las últimas 24 horas y que detecta los fallos que ha sufrido.
  • Días más tarde, el inspector jefe, el general Jean-Pierre Michel  pide prudencia porque se están cargando las tintas en el copiloto y no se ha desestimado la posibilidad de un fallo en el avión. También el fiscal ha cambiado su discurso y dice que "no cree que el copiloto quisiese matar a los pasajeros”. El sindicato de pilotos, SEPLA, ha hecho llegar su protesta en la misma línea que apuntamos.
  • Por la respiración del piloto que era tranquila y no se oía ningún otro ruido, llegan a la conclusión de que “no padecía ningún problema de salud” ¡Vaya avance en un diagnóstico! ¿Una persona inconsciente no respira?
  • ¿Cómo saben que giró el botón de descenso del aparato (Fly Monotoring Sistem) "intencionadamente” si solo oyeron lo que hablaban? No se comenta nada en la conversación sobre ese hecho ...,¿no pudo activarse por un fallo? ¿Que todo el sistema informático se hubiese bloqueado? ¿No puede ser que no lo corrigiese por estar inconsciente? Han destacado el cambio en la conversación minutos antes de la salida del comandante, que pasó de ser “normal y cortés” a “lacónica, sin ningún diálogo”. ¿No podía ya indicar un problema de salud? Su conclusión: que su propósito era el de estrellar el avión.
  • ¿Ningún problema de fallo del avión? ¿No se había alertado por parte de la compañía del fallo precisamente en modelos como el siniestrado ? En el informe “Abnormal V Alpha Prot” redactado por la compañía fabricante de los aviones se alertaba de los problemas surgidos con aviones de este tipo para que se tuvieran en cuenta y adiestrasen a sus pilotos a salvar la situación cuando se congelaba una de las sondas, y ésta enviaba datos equivocados al navegador indicando que iba muy despacio poe lo que el avión, para ganar velocidad, empezaba un rápido descenso sin que el piloto pudiese hacer nada.
  • Parecen dudosas las medidas de seguridad que han incorporado los aviones a raíz del 11S. Las puertas deben estar bloqueadas para evitar la entrada en cabina de posibles terroristas Tecleada la clave, el piloto, una vez comprobado de quién se trata en una pantalla, abre. En caso de que no abra y sea el comandante el que desea entrar, tiene otra clave que, en caso de no ser atendida, desbloqueará la puerta pasados cinco minutos (siempre y cuando lo permitan en el interior)... ¿Y si el “terrorista” fuese el piloto?
  • La cabina del avión no se puede abrir desde fuera si la han bloqueado por dentro. Se observa en la infografia la localización del interruptor de desbloqueo de la puerta (tres posiciones: arriba, neutral y bloquear, situado a mano derecha del comandante y algo alejado del lado izquierdo del asiento del copiloto, -ya que el del piloto ha quedado vacío-, lo que le supone el alargar el brazo). Si hubiera perdido el conocimiento o se encontrase indispuesto y esto le impidiera tocar el interruptor para abrirla, es de suponer que por muchas llamadas que hiciesen desde fuera no se podría abrir, no hace falta bloquearla, simplemente no tocarla (es lo que se desprende de las informaciones sobre su funcionamiento). En el caso que se introduzca la clave de emergencia para estos casos, tarda al parecer 5 minutos en desbloquearse automáticamente, por lo que quizás no dio tiempo a que funcionase, ya que solo fueron 8 minutos lo que duró su descenso antes de la colisión.
  • Las medidas de seguridad de llevar dos pilotos en cabina no es obligatoria en Europa y solo lo aplican en España Iberia y Vueling.
  • El avión solamente estuvo una hora en el aeropuerto del Prat ya que venía de Düsseldorf y fue el comandante el único en apearse del avión mientras se ubicaban los nuevos pasajeros. La duración del vuelo es de cerca de dos horas... ¿Ir al baño fue tan perentorio y más habiendo bajado en Barcelona? ¿Tan premeditado era el suicidio que había esperado la vuelta en la que se ausentó el piloto? Poner un aseo dentro de la cabina supondría eliminar 6 asientos de la clase business.
  • Se está argumentado la posible falta de formación de los pilotos y las pruebas para su acceso, sobre todo en las compañías de low cost. Los pilotos ya han redactado un escrito protestando ya que consideran se pone en tela de juicio su profesionalidad. 
  • Se han sacado a la luz informes médicos que son parte de su historial,  contraviniendo el derecho de confidencialidad de los datos clínicos y dando lugar a especulaciones precipitadas.
  • Se criminaliza al copiloto en base a posibles efectos de una depresión (que ahora ha resultado ser un trastorno de ansiedad generalizado -otra filtración-) y se está estigmatizando una patología que padece o ha padecido una importante parte de la población por unos actos que responderían más a los de un psicótico que a los de un depresivo y menos aún al de una persona con trastorno de ansiedad. Según los datos, -se han vuelto a filtrar y los recogen la mayoría de los medios-, temía un posible desprendimiento de retina y dadas las condiciones laborales es probable que eso aumentase su ansiedad previendo un posible despido.  La Clínica de Düssedorf que lo atendía hará un comunicado a la prensa en breve, pero asergura que los datos confidenciales los ha trasladado a la fiscalía. Un compañero de vuelo asegura que era una persona ilusionada con su trabajo y que también lo dejó solo sin ningún problema en su vuelo.

Mientras, se ha pintado a un personaje siniestro que fríamente arrastra a sus compañeros y al pasaje al terror y a la muerte. Sabemos que encargó un BMW para él y para la novia, que tuvo una discusión con ella y que dijo que “algún día todo el mundo sabría su nombre” y mil anécdotas que van surgiendo en el día a día.
¿Es la búsqueda de la verdad lo que se intenta?
Pues parece más un espectáculo en el que no importan los medios con tal de conseguir tener al público atento y conmocionado.
No sé cual será la verdad, esa verdad que ahora está escondida tras el silencio y la respiración de un joven piloto. Son todo conjeturas, aproximaciones en las que falta la voz de los testigos, de los que vieron venir su muerte sin poder hacer nada. Nos faltan más datos. Tal vez nunca podamos sacar el agua clara de lo sucedido, como en tantos otros casos; algunos, como el del avión derribado en Ucrania que no parece que sea por falta de evidencias; otros, esconderán fallos difíciles de evidenciar (o no), pero en éste y otros casos... ¿no podría ser que por azar se hubiesen concatenado circunstancias y fallos que nunca podríamos haber imaginado?
No resucitaremos a los muertos, no devolveremos a los familiares la felicidad perdida, pero como mínimo, deberían tener un poco de respeto por los vivos y por aquellos que ya no se pueden defender.
Desearía que la explicación fuese otra que pensar que un joven arrastró deliberadamente con él a 149 personas; por desgracia, a las víctimas no los podemos resucitar.
Un fallo técnico se puede solventar si la seguridad y no el lucro fuese lo más importante en esas compañías, pero sabemos lo que significa la privatización y la competitividad en esta nuestra sociedad capitalista. Ya está servida la noticia, quedando otras en segundo plano; muertes anónimas que no nos despertarán ninguna empatía; nadie nos explicará qué vivieron las víctimas del avión abatido en Ucrania, ni la de los muertos en el último bombardeo en El Yemen o cómo estaba habilitado el autobús en el que viajaban los muchos muertos en bombardeos de autobús. Nadie nos dirá qué sentían sus familias, ni la del minero fallecido hace unos días en Asturias, ni la de los heridos.  No nos afecta de la misma manera lo lejano, lo que no pertenece a nuestro “grupo”, nos protegemos del dolor ajeno y seguimos los titulares sin más emoción que un escalofrío. Pero esta noticia y otras de este tipo se reviven durante días como en un espectáculo. No es serio jugar con el dolor ajeno.

3 comentarios:

Miquel dijo...

Se necesita un culpable ya.
Como en el Alvia de Galicia, el metro de Valencia o el Tito Vilanova en el caso del Neymar.

Nadie dice que el avión tenía 56.000 de vuelo y estaba más que al límite de su fatiga estructural. Nadie se pregunta el porqué unos médicos no dicen nada de nada a la compañía, sin trasmitir como si el sujeto fuero un reponedor de un super en vez de una persona que lleva vidas en el aire.
Y todo tiene una explicación.
Si cae el avión por causas técnicas, la Airbús pierde miles de millones en acciones y en pedidos. Si cae por una tormenta o causa natural la cosa cambia y la compañía de seguros (Allianz) es la pagadora...pero si es por causa ajena a estas dos, o sea negligencia humana, todos se lavan las manos y aquí no ha pasado nada.

Ahh y lo de la foto se su casa y su familia y demás...eso no tiene desperdicio.
Salut

Olimpia Willemenot dijo...

Tienes toda la razón, Miquel.

Gustavo dijo...

Si, es como vos lo decis. Yo no puedo hablar porque no entiendo nada de aviación. Pero en mi país, Argentina, cada vez que ocurre una tragedia asi, un crimen, etc ton todos opinologos "todos entiendes, sabe, supuestamente estén informados" Y como siempre. Lo mas fácil es culpar al piloto, maquinista, etc que revisar el estado de los aparatos, las compañías, si hubo corrupción en el medio, etc