miércoles, 6 de agosto de 2014

¿Qué nos va a quedar de humanos?

Fuente foto: islamtimes.org

¿Por qué la gente huye de su país?, ¡eso es lo que nos deberíamos preguntar! No podemos aceptar que una noticia sea una descripción parcial de los hechos sin profundizar qué hay detrás. Habrá que saber qué medio la difunde, qué intereses defiende ese medio y qué circunstancias rodean los hechos que divulga y sobre todo, por qué ocurren.
Se rasgan las vestiduras de ver tanta gente que huye y pasa miseria y aparece una ONG que nos reclama su atención y nos pide solidaridad para paliar el hambre que ocasionan las guerras. En la mente de la mayoría aparecen los culpables que, claro está, no son los que parecen, claro, pero eso no importa a la hora de ayudar a un niño. Sí, parece mejor ayudar a un niño que huye (menos a Obama) que intentar denunciar lo que hace que huya. Pero estas campañas no dejan de ser reclamos de limosnas y las limosnas, como todas las limosnas, lo único que hacen -aparte de humillar y ser una ayuda transitoria- es tranquilizar, no ya a las conciencias (que han demostrado no tener) de los poderosos patrocinadores; detrás de los abnegados voluntarios y personas de buena fe que los apoyan, se esconden intereses económicos de EEUU y el lobby sionista que protege al Estado de Israel y cuya influencia y poder se extiende más allá de EEUU. Son el exponente de un capitalismo globalizado que mueve actualmente los hilos de la mayoría de los países del mundo.
La táctica que utilizan para criminalizar es buena, se trata de convertir en “los otros” a cualquier grupo contestatario y verter acusaciones sobre ellos y convertirlos en terroristas, rebeldes (previamente han pervertido su significado), criminales, violadores, ladrones, antidemócratas y un largo etc. y “ellos” se convierten en protectores de los “débiles” y enarbolan banderas de paz y libertad, aunque sean ellos los que los masacran y asesinan, los que condenan a muerte o tienen Guantánamos inescrutables, niños encarcelados por el mero hecho de intentar huir de los infiernos en que han convertido sus países, jóvenes en prisión por desvelar sus “secretos” en un país que se jacta de “libre”. Instigan guerras, crean conflictos donde no los hubo antes e intentan socavar regímenes que no responden a sus intereses y se aprovechan de los países necesitados con créditos que los tendrán ahogados y a su merced de por vida.
No teníamos bastante con la ley del Talión, ese “ojo por ojo y diente por diente” que vino a aplacar las iras desmesuradas promovidas por el odio. Vuelve de nuevo una sed de venganza sin límites, esa ola arrasadora que crece con la ira y destruye todo lo que se pone en su camino.
Mirad aquí, dicen, os vamos a dar un raudal de emociones. Dejad por un rato vuestras consolas, vuestra tele y vuestro fútbol y ved a lo lejos los fuegos artificiales que traen la muerte y el dolor...¡emociones fuertes! Y se sientan complacidos a ver el espectáculo, más emocionante por real.


Y así, con esa carga de adrenalina, está garantizada la ceguera; como en el circo romano, con las fauces llenas de sangre el hombre satisface sus ancestrales instintos y se vuelve sumiso.
Odiar se convierte en el mejor aliado de los poderosos. Se pone en el mismo saco a los que legítimamente se defienden del crimen, de la destrucción, del expolio, de la ocupación, de la tortura, de la ignominia, con los que asesinan y matan a sangre fría con sofisticados armamentos, como cuando te dicen que se pierde la razón cuando protestas porque debes poner la otra mejilla y bajar sumiso las orejas (para eso sirven las religiones).




Recuerdo lo injusto que encontraba en mi infancia, que tras un golpe de mi hermano, mi llanto me hiciese perder la razón...,¡ni llorar podía!
Vienes y nos lo dices” y el dolor lo tenía que reprimir cómo reprimíamos el dolor de una menstruación, escondiéndote a solas y con la vergüenza a cuestas; así aprendías esa resignación de los débiles que va marcando el camino del ninguneo y el maltrato.
Así pues, lo que hace Hamas -partido que salió democráticamente elegido en 2006- y que se defiende de Israel con lo que puede, que responde al continuo ultraje, a la masacre consentida, NO ES LO MISMO que lo que hace Israel y sus secuaces. ¿Qué pretenden? ¿Que observen cómo matan a su pueblo con total impunidad? Uno de cada tres refugiados en el mundo es palestino.


Bomabardeo escuela de la ONU.

Matan niños, civiles, destruyen ciudades, infraestructuras, escuelas, hospitales, viviendas y la comunidad internacional mira hacia otra parte y siguen impertérritos porque saben que la justicia y todo, está en sus manos.
Crean una guerra civil en Ucrania apoyando a los fascistas solo para conseguir que se unan al escarnio que significa estar en la UE.
No tienen nunca bastante... Afganistán, destruyeron Irak, han dejado asolada Libia (todo lo que después van a reconstruir creando nuevos negocios a repartir entre sus cómplices), no pueden con Siria (y no será que no lo intenten). Arremeten contra Irán (a ver que pasa con Israel y las negociaciones de EEUU con ellos)
Instigan en América latina, en Cuba, en Corea del Norte, en África en la que cada día se inventan un malo de turno.

Debemos estar conformados y no responder, agachar la cabeza y aceptar que su violencia es buena, aunque sea inmensamente peor e injustificable que la de los que se resisten y que no sea comparable... ¡pero qué más les da si lo que esconden es arrasar con los pueblos y cualquier excusa es buena para obtener vía libre para forjar su imperio!

Hace tiempo que aprendí que da lo mismo lo que se diga o se haga; se alargará más o menos tiempo, pero volverán a la carga porque lo que se esconde nada tiene que ver con lo que emerge. Presentan un espectáculo de buenos y malos. Saben muy bien de efectos especiales, de cómo promover la lágrima, de guiones, de lograr que se empatice con los “buenos”, esos buenos creados a su medida. “Los otros” son los malos: asesinos, violadores, usurpadores, violentos...
Tras las bambalinas están “ellos” y la muchedumbre sigue exaltada con la pantomima porque no van a renunciar a la enorme satisfacción que les produce ver morir al enemigo, aunque sean niños y seres inocentes porque ya son “los otros” y así ya no sienten el sufrimiento ajeno y se enardecen.
Es curioso que hayan prohibido un juego de ordenador en el que se puede jugar a ser Israel y bombardear Gaza.
Otra de las fotos que reflejan el sistema en el que vivimos y la banalización de esta guerra es la foto en la que aparecen unas militares israelíes con unos productos de “belleza e higiene” que al parecer les ha ofrecido un laboratorio de cosméticos mientras están en sus misiones de bombardeo sobre Gaza.

ABC. Foto publicada en el perfil de Facebook del grupo proisraelí Stand with Us

El negocio es el negocio y la miseria humana aflora sin vergüenza.
Creer (¡qué importante brecha abre la religión en todo esto!) y no pensar; y así los poderosos se van haciendo con el mundo.
El otro día me llegó por internet un vídeo de un activista vegano, Gary Yourofsky (el que dejó en 1997 a 1500 visones en libertad en Canadá)


Es, al parecer, de 2012 pero se le sigue dando publicidad ahora y parece increíble que entre las tonterías que vierte no le de la más mínima vergüenza hablar de “holocausto animal” y no ya compararlo con el judío... no,¡no hablar del holocausto palestino! En la entrevista, la locutora habla de las manifestaciones en Tel Aviv por el ¡maltrato animal! ¡Y hablan de paz! y solamente ven contradicción en que llevan zapatos de cuero, ni un comentario sobre Palestina. ¡¿En qué mundo vivimos?!

La homologación a la baja nos llega incluso en las especies.
¿Qué nos va a quedar de humanos?

2 comentarios:

Paco Frutos dijo...

A ver si te animas Olimpia y escribes en facebook, en el blog, o blogs, y en todas partes que puedas. Este artículo está muy bien: aclara, enseña y hace pensar. El vídeo no lo he visto todo, me parece puro nazismo animalista. Paco

Olimpia Willemenot dijo...


Gracias, Paco. Un honor siempre tus comentarios. Yo tampoco pude ver el vídeo completo, fui saltándolo y tuve bastante con lo de las manifestaciones en Tel Avid. Lo triste es que cale en mucha gente joven (y no tan joven), que es capaz de conmoverse con discursos de este tipo y salir a la calle por los "derechos de los animales" y no sentir ni la más mínima empatía por un ser humano.
Tu sigue escribiendo, que eres un punto importante de referencia ante tanto desconcierto..
Intentaré escribir.