viernes, 24 de febrero de 2012

El Estado del malestar.




Hace cinco días tan solo que en 57 ciudades españolas salieron a la calle miles de manifestantes, en contra de la reforma laboral aprobada por el gobierno del Partido Popular. Según fuentes sindicales, casi 900.000 entre Madrid y Barcelona.
Fue convocada por los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT y participaron los “indigandos” en un “Bloque crítico” aparte. Y el PSOE se añadió a la convocatoria, parece mentira, siendo los que en el año 2010 aprobaron una reforma laboral que ha allanado el camino a la actual y que dio lugar a una huelga en septiembre de ese mismo año. Parece superar la ficción que participase en la de Barcelona Carmen Chacón, ex Ministra de Defensa, y que no se le caiga la cara de vergüenza después de lo de Libia; ni a ella ni a ICV ni a ERC, que también apoyaron la entrada de la OTAN para masacrarla y no se les oye ningún comentario de disculpas ni tampoco de crítica sobre lo que está pasando vergonzosamente en Siria.


Los sindicatos, ahora, esperan que sus huestes estén alertas al toque de pito para secundar una huelga. Dicen que aguardan a ver la reacción del gobierno por las manifestaciones...

Hemos de hacer un poco de memoria; desde los Pactos de la Moncloa (1977) de esta nuestra democracia recién estrenada, que significó el comienzo de un ajuste de cinturon que ha recaido siempre en los trabajadores, se han ido recortando derechos sistemáticamente.
Ya la Constitución española dejó claro quiénes mandaban. Una declaración de principios para dejar contento al personal y, el resto, para poder hacer y deshacer a su gusto, pero ya amparados por la Constitución.
Por si la cosa de desmadraba y como viene siendo costumbre a lo largo de nuestra historia, no hay como tener la espada de Damocles de un golpe de estado en ciernes, para frenar cualquier intento de avance.
-Si tenemos en cuenta los doscientos pronunciamiento militares, guerras civiles y el último golpe estado del 36, que nos llevó a una guerra civil y a casi 40 años de dictadura.- El ”fallido” golpe de estado del 23 F, tuvo un efecto  desnaturalizador de la “transición”.
Fue el freno a cambios profundos, solo obtuvimos migajas revestidas de progresía para acallar al pueblo y distraerlo. Detrás estaban los de siempre, aquellos que todavía viven la gloria de los vencendores y que siguen poseyendo el poder económico y el ideológico.

Después de que nuestro sindicalismo más representativo se dedicase a los “juegos de salón” con gobierno y patronal, tragándose su orgullo y llegando incluso a un acuerdo en el drástico recorte de pensiones (desbaratadas ya con los “Pactos de Toledo”), el sindicato se ha ido convirtiendo más en una empresa de servicios que en otra cosa, dedicada tan solo a los trabajadores de las grandes empresas, se preocupan en ofrecer los mejores servicios dentro del mercado capitalista y, perdiendo sus iniciales, contenidos de transformación social.
Convenios en los que no importa incorporar fondos de pensiones, pensiones privilegiadas aunque fuese a costa del dinero de todos, hacer la vista gorda a cambios de nombre con tal de mantener puestos de trabajo, dejando astrónomicas deudas, cooperativas de viviendas, gestoría, ocio...
Un sindicalismo de puerta cerrada, que desconcierta y desmoraliza y que ha dejado a la gente en ralentí, quemando motores de una salida que nunca llega.

La gente, y más la juventud, está desencantada; viven en una inseguridad que no les permite mirar desde hace ya tiempo su futuro. Ahora esta inestabilidad se extiende a otros sectores de la población y acabará afectando a casi todos.

La manifestación creo que se planteaba más por un tanteo que por otra cosa, para valorar la posibildad de una Huelga General con éxito.
O sea que, después de estar a puerta cerrada y no explicar nada... ¿ahora toca manifestación?
¿Qué es una huelga general con éxito, me pregunto?
¿Que pare mucha gente? ¿O que sirva para algo?
Da la impresión de que la Huelga General convocada en septiembre de 2010 para poco sirvió, como no fuese para descontar el sueldo a los que participaron. Y después de que se hizo, a los pocos meses  se firma el acuerdo sobre las pensiones. ¡Pues si que vamos bien!
Lo que es para tener en cuenta y aprovechar es que, después de la política que han llevado, haya salido tanta gente a la calle.

Y encima ahora se crea una plataforma, que no he sabido a qué otras 40 entidades recoge, ¡por el “Estado del bienestar” para esperar si el gobierno, en vista de que se salió a la calle en las manifestaciones, cambia el decreto antes de que se convierta en Ley, finalizado el plazo de un mes. Y, mientras, la patronal, con su impresentable presidente al frente, no tienen bastante y en vista del éxito dice en Expansión: Rosell no descarta una amnistía fiscal para inyectar liquidez.

Fue en aras de ese “Estado del bienestar” que se ha desmantelado el sistema contributivo de la Seguridad Social, la Sanidad pública, la Enseñanza pública. ¿Bienestar de quién? ¿No será un estado de malestar?

Vamos a puntualizar lo siguiente:

La reforma laboral responde a los criterios europeos abanderados por Merkel y Sarkoszy e instigados por el FMI -no hay nada más que ver qué opina de la reforma Gerry Rice, su  portavoz, y recogido por Público :"Estamos evaluando las medidas (de reforma en el mercado laboral), pero creo que van en la buena dirección", ha dicho en su rueda de prensa quincenal- y BCE . Todas las reformas que hemos ido sufriendo han sido en aras a esa Europa que nos vendieron; mejor dicho, a la que nos vendieron.
Que está muy bien que los sindicatos, teóricos defensores de nuestros derechos, piensen todavía en un hipotético “estado del bienestar", pero sería hora de que pisasen la acera y dejasen sus despachos.
¡Que la reforma no ha hecho nada más que empezar! ¡Que hemos de mirar a nuestros vecinos Portugal o Grecia!

La ciudadanía debe saber que la crisis fianciera debieran pagarla los bancos y no los trabajadores. Y encima, se atreven a pedir más ayudas a los beneficios fiscales prometidos para compensar la dación en pago de los inmuebles embargados. ¡O sea, los dejan sin casa después haber pagado lo suyo y encima piden más!

Qué es eso de protestar  por una reforma laboral “injusta e inútil” como promovian los sindicatos en su convocatoria del dia 19. ¿Inútil para quién? ¡Que es el sistema capitalista! ¡Que los trabajadores son unos peones que quieren mover a su antojo y que se “matan” cuando conviene para que gane un “rey”! ¡Que o cambiamos de sistema o no hay nada que hacer!

No es que sea injusta e inutil, es más que eso. Es doblegar a los obreros y hacerlos simples piezas de ese ajedrez que es Europa. Es volver al pasado más perverso.

El problema fundamental es que nadie sabe nada, es la “ignorancia social” que impide el que la gente reaccione y se mueva.

¿Pero saben de qué trata la reforma? ¿Y la de las pensiones? ¿Sabe la gente que en 2013, si el señor Morenés no consigue que vengan antes, tendremos cuatro destructores norteamericanos en Rota y en qué consite nuestro escudo de antimisiles? ¿Saben algo de lo que pasa en Siria o en Irán? Esconden la cabeza bajo el ala y así creen que no les salpicará.

Pero los medios no hacen nada más que vender noticias. Veamos la dada hoy en todos los diarios, Embargado un colegio en Madrid mientras los alumnos daban clase. Destacan el terrible espectáculo del colegio embargado (parece que habían avisado que lo iban a embargar). Claro, con niños dentro igual les perdonaban la deuda... ¡Que había acumulado una deuda de 900.000 € a la Seguridad Social! ¡No creo que a los subasteros les interesen demasiado los pupitres! ¡Solo faltará que encima haya cobrado subvenciones! ¿Cómo se permite que se generen estas deudas?

En lugar de que las leyes enmarquen un “deber ser”, las leyes enmarcan un “ser”.

En Expansión, los consejos y el titulo de este interesante libro: "Lecciones de la Mafia para el éxito empresarial".  Muchas empresas de "emprendedores", aquellas que se vuelven más competitivas gracias al fraude sistemático, contratan sin asegurar o contratan con sueldos inferiores y pagan la diferencia en negro (ahora se llama B); pagan vacaciones en lugar de disfrutarlas; se hacen horarios ilegales de diez y más horas; no se respetan los descansos; se pagan salarios por debajo de lo estipulado; no se conceden las vacaciones reglamentarias, etc.
Esa es la realidad de un porcentaje importante de empresas, en detrimento de las que han de sobrevivir sin ayudas de ningún tipo.
Tachan tachan...¡ Pues ahora estas podrán hacer todo esto legalmente! Y además...¡despedir a los más antiguos! ¡Despedir a los contratados laborales de la Administración! (después vendrán los funcionarios).
La Sanidad se ha privatizado, los Fondos de pensiones ya están, las Mutuas ya pueden seguir prosperando, el Plan Bolonia acabó con la enseñanza pública universitaria... ¡Muy bien! ¿Qué nos quedará protestar? ¿O será el derecho al pataleo?

¿Y con este panorama... ¿Quién irá a la huelga?

¡Tendrían que estar todos los trabajadores en la calle!

O el sindicalismo se acerca a la realidad de los trabajadores y recupera su función de crear “conciencia de clase”, o como empresa deja bastante que desear, porque son a los primeros a los que les han vendido la moto.
Si los sindicatos no explican de qué va ¿lo explicarán los medios? Los medios se han dedicado a pasar de largo y detenerse en analizar los terribles problema empresariales y los altercados promovidos por los policias de Valencia.
Para ver la categoria de estos personajes que mandan en Valencia,  este vídeo con la pregunta de Esther López de IU y ¡la contestación de vicepresidente valenciano! ¡No tiene desperdicio!


¿Casualidad? No creo.
En Valencia hace tiempo que han perdido los papeles, parece un sainete, y encima se han crecido. Ahora muestran sus fauces con los que pueden: los más débiles.

Pero con el tema de Valencia sale a relucir ese arrinconar siempre en una banda u otra a la sociedad, misión que cumplen a la perfección los medios.
Cortina de humo para el 19 F, como fue el 15 M para el 14 de mayo. Es quitar peso a los sindicatos, ya bastante despresitigados por ellos mismos y sacar “la espontaeidad” a la calle, esa que tanto gusta a los acratoides y que después los fascistas aprovechan para saltar al ruedo.
El día de la manifestación de Barcelona, ningún “mosso”. Pocos días antes diez furgonetas en la Plaza de Sant Jaume por una concentración de 50 personas.
Y ahora a los “socialistas” les toca hacer de buenos y correr a apoyar los derechos de los estudiantes, trabajadores o lo que se preste. ¡Pero que todavía tenemos memoria!

Los trabajadores deberían pensar que va con todos y que tarde o temprano les tocará a ellos. Y que sin voz, no los podrán oír. Si queremos otro sindicato se tendrá que participar, porque es el único medio que tenemos para defender nuestros derechos.

Debemos conseguir que la moral y la ética no sea considerada un atributo de la “religión”. Es nuestra obligación como individuos que queremos una sociedad más justa, demostrar que la corrupción no afecta a los que tenemos convicciones firmes. Tendremos que intentar transformar las cosas, no aprovecharnos de sus contradicciones y alargar más esta penosa agonía que sume en la miseria a millones de personas.
Ahora no es una cuestión tan solo nuestra, hay que mirar a nuestros compañeros de fatigas europeos y unirnos a ellos para plantar cara a lo que se avecina.











1 comentario:

paco frutos gras dijo...

Sólo tenemos dos caminos: Uno, aceptar todo lo que se les ocurra en su borrachera de recortes laborales y sociales, por aquello de que no hay alternativas, con lo cual estamos derrotados para defender lo más elemental; y dos, convertir el día 19 y otras acciones diversas, dispersas y casi esporádicas en un principio del principio.
Las direcciones de los sindicatos mayoritarios, si todavía sirven para algo, y tienen vocación de que el sindicalismo moderno sea capaz de tener un protagonismo COLECTIVO en la defensa de los derechos de la clase trabajadora en su conjunto, sin limitar su acción a la gestión de algunos servicios, lo primero que tienen que hacer, que nunca deberían haber olvidado, es organizar y unir a ésta, con toda su complejidad actual, en el principio del sentido de clase (o si encuentran la expresión demasiado "fuerte", en el nexo social como base de unidad colectiva). O se entiende lo que eres y lo que defiendes, en las reivindicaciones concretas, y en una perspectiva de
cambio, yo lo llamaría orientación socialista, o estás condenado a aceptar la ideología y la política del adversario. Un abrazo.