martes, 5 de enero de 2010

Queda todavía un largo camino

El machismo, esa preponderancia del sexo masculino y la aceptación de la misma por parte de la mujer  sigue estando presente en nuestra sociedad.
Si le es difícil acceder a un puesto cualificado a un hombre (varón, me molesta esa clasificación en donde el genérico se aplica al sexo masculino), a una mujer en edad reproductiva  le resulta mucho más.
Si bien es cierto que hemos accedido a los estudios técnicos y que ahora facultades como la de medicina están repletas de mujeres, todavía vemos a esas mismas mujeres compaginando su carrera profesional con su papel de: madre y esposa, madre y ex esposa, madre y separada, o madre y soltera con o sin compromiso. El peso de la maternidad, mal que nos pese, recae primordialmente en las mujeres.
Si bien en cualquier entrevista que se le haga a una mujer el tema maternidad siempre acaba saliendo a la palestra, en el caso de un hombre esto no sucede. No he oído jamás decir a un hombre: “que solamente se sentirá realizado cuando sea padre”, pero no cabe enumerar la de veces que lo he oído en una mujer.
El sufrimiento, la abnegación, el sacrificio, parecen ir siempre vinculados con la maternidad. Es a la mujer a la que se le inculcan estos principios como innerentes a su condición femenina.
En esta sociedad que se dice laica, siguen prevaleciendo valores religiosos que solo hacen que discriminar a la mujer.
Los roles se trasmiten de padres a hijos. Ver tumbado al padre en el sofá leyendo el periódico, o sentado ante el ordenador,  o jugando a la Play y a la madre en la cocina cuando llega del trabajo, tiene su mensaje.
Por un lado se aprende que la mujer puede hacer muchas cosas a la vez y bien hechas y que al hombre hay que dejarlo hacer porque si no se bloquea y estamos perdidos.
Tan sólo un paseo por las jugueterías nos dará idea de la “pretendida” igualdad.
Por un lado, un sector almibarado de rosas y platas. Muñecas y disfraces de princesa y de Hanna Montana, la Barbie Mosquetera, la Fashionista, cochecitos de bebé, un sinfín de cocinitas, carritos de la compra, maquillaje, joyas, etc.
En cambio el sector que se supone dirigido a los niños, está repleto de marrones y verdes. Figuras bélicas agresivas, monstruos, héroes, coches, camiones, ametralladoras y las más sofisticadas armas del momento con láser incluido.
Adjunto este estudio que a pesar de ser del 2003 creo que es de total actualidad.
Otro tanto pasa en las tiendas de moda infantil. Incluso hay algunas de ropa interior, en las que sólo hay  para mujeres y niñas.
Las mujeres estamos hartas de que piensen por nosotras y espero que las generaciones futuras se planteen el tomar las riendas. Las mujeres entramos en el mundo laboral por la puerta falsa, no para realizarnos profesionalmente sino para ser doblemente explotadas. Fue la necesidad económica la que empujó a la mujer al mundo laboral para salir trasquilada con la experiencia,  y ahora parte de las nuevas generaciones esperan de nuevo "su Principe Azul", y así librarse de sus cadenas. Películas, anuncios, series , revistas, un sinfín de bombardeos ideológicos para ser el estereotipo de la mujer perfecta de hoy.   
Tendremos que luchar contra el machismo, pero tanto el del hombre como el de la mujer.
Cambiar nuestros valores, dejar de ser madres de hijos, maridos y demás parientes, y pensar en pasar la vez. Los hombres tendrán que aprender a convivir con ello.

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