Elegidos del mundo..., ¡venid a disfrutar de este nuevo paraíso!
Veamos el planteamiento de nuestros
gobernantes y el sistema que proponen:
Con menos del SMI (645,30 €) está claro que la unidad familiar va
a incorporar a los abuelos que estaban en las residencias, no en las
que se pagan 2.000 0 3.000 € por la estancia sino las que se
quedaban con su pensión y encima, y aún siendo privadas, el Estado
les compensaba la diferencia.
De esta forma, estos pensionistas no
generarán gastos porque pasarán a ser cuidados por la familia y a cambio les aportarán su pensión.
Las familias siempre tendrán a alguien
en el paro (lo más rentable será que sea una mujer que es a la que
tradicionalmente se le asignan estas tareas) y se podrá dedicar a estos menesteres teniendo la
gratificación de tener un trabajo “social” y recuperar el espíritu de sacrificio de la clásica familia nuclear; y además
sin costarle un euro al Estado.
El miembro que trabaje de la familia cobrará menos del SMI y lo hará la jornada que le de la gana al empresario por el temor continuo de no poder
aportar ni un euro a la economía familiar.
Los que llamaremos a partir de ahora
“esclavos” no podrán acceder a intervenciones sanitarias en un tiempo más que prudencial, por lo que trabajarán enfermos demostrando
que con estas eficaces medidas cae el absentismo laboral, ahora
controlado por mutuas, cancerberos perfectos que cumplirán con
estricto miramiento el lucro de sus propietarios. También el aumento del precio de los medicamentos bajará su consumo y aunque esto produzca un incremento de la tasa de mortalidad, será una “selección natural” que evitará el pago de pensiones y dará trabajo a unos cuantos desempleados, costándole tan solo a la Seguridad Social 46,41 € por el "auxilio de defunción".
Algunos afortunados cobrarán el paro y
trabajarán y otros, simplemente trabajarán toda su vida, facilitando con su experiencia el buen desarrollo de la
empresa pudiendo enseñar su oficio a la multitud de becarios,
trabajadores en prácticas o simples peones sin sueldo.
La inseguridad laboral será una
acicate a la hora de rendir ya que siempre habrá otro trabajador
esperando realizar la misma tarea por menor sueldo o por nada (por si
el empresario lo valora como un mérito).
La educación estará encaminada a
obtener peones sin cultura alguna, ávidos de consumo, para así
preservar a las clases “escogidas” (esta casta puede haber conseguido el estatus por herencia o por sobornos, trapicheos varios, fraude, corrupción, robo, etc) que podrán continuar las
sagas familiares y tener la formación necesaria para dirigir a estos
esclavos, tan necesarios para el buen funcionamiento de la economía.
Eso sí, que sepan alemán y otros idiomas que les permita ser
exportados.
Con el coste que se ahorren en gastos
sociales y que no empleen en la ayuda a bancos, se organizarán cursos para
esclavos para que tengan una formación práctica y sean esclavos de
calidad y, sobre todo, poco conflictivos.
Se debe criminalizar a los esclavos que intenten cambiar de estatus y responsabilizarlos de todos los males del país. Todos somos fraudulentos pero solo unos cuantos tocan el cielo.
Si alguno demuestra cierta beligerancia
se le dirigirá a algún cuerpo de seguridad para rentabilizar ese
don natural.
Se aumentarán gastos de defensa para
inculcar un sentimiento patrio o nacionalista, que sirva para
aumentar la moral y así tener voluntarios dispuestos a defender con
uñas y dientes ese sentimiento de pertenencia al grupo y, de paso, a
considerar enemigos a otros esclavos como ellos por el simple hecho
de pertenecer a otra etnia o país.
Se potenciará la más rancia religión católica,
que tan buenos resultados ha dado a nivel histórico, para que se
conformen con el papel que les toque jugar en la sociedad donde la
resignación y el papel del destino sean las creencias más
arraigadas. También se les inculcará (un mecanismo ideal es hacerlo subliminalmente por los mass-media) que cualquiera que piense
diferente o pertenezca a otra religión con muchos “fieles”
(curioso lo de “fieles”) sean considerados hipotéticos
terroristas para así tener preocupados a los más desfavorecidos y
en perpetuo miedo a la población, por lo que serán más dóciles y
tendrán a mano un enemigo a quien responsabilizar de su infortunio.
La televisión potenciará anuncios de
consumo para que éste no decaiga y emitirá películas en las que la
felicidad de los ricos sea efímera, o de grandes cataclismos que
hagan entender la suerte que tienen de seguir viviendo aunque sea en
unas difíciles circunstancias.
Se les bombardeará con noticias de
países muy malos, aquellos que pudieran hacer tambalear este
sistema pensado y dirigido para seguir manteniendo a los que
realmente son motores de la economía: los bancos y sus secuaces.
Nada de cultura, que podría incitar a
pensar; la cultura para los escogidos. El fútbol, aunque sea desde
el bar con los amigos y bebiendo cervezas, es la mejor actividad
porque permite que se relacionen y den rienda suelta a agresividades
escondidas que en este sano deporte se canalizan hacia el equipo
contrario, los seguidores del otro equipo, el árbitro, etc.
Se potenciará mediante anuncios el
consumo de bebidas alcohólicas con el fin de seguir la tradición y
hacerlo un elemento base de la cohesión social pese a algún daño
colateral de violencia machista.
Los grupos de jóvenes podrán seguir
con el botellón, mucho más barato, pero que al menos permite la
adquisición de la necesaria sociabilización, abarata las políticas hacia la juventud y da trabajo a servicios
de limpieza, acostumbrando a los vecinos a soportar y a darse cuenta
que es cuestión de todos lo que pasa con nuestros hijos.
Con los esclavos baratos (se puede
volver al mercado de esclavos pero por internet) se tendrá
garantizada mano de obra.
Los seguros y empresas de servicios,
administración, etc., no tendrán sus centros abiertos para
reclamaciones o información, estos servicios serán atendidos por
esclavos directa o telefónicamente, que obligarán a acudir a un servicio de defensa del consumidor. Estos servicios solamente serán resolutivos para los “elegidos” que puedan pagar abogado,
procurador, tasas, etc.
Las mencionadas empresas podrán subir las tarifas o
cancelar sus contratos, modificar las normas, cuando a los “elegidos” les parezca y siempre por el bien de la economía (la suya). Corresponderá al esclavo y en aras de la
competencia, buscar una oferta mejor (que siempre será igual a la
que ha dejado, pero agotará su capacidad de decisión por desgaste y acabarán conformándose)
Como el pilar de la economía son las
empresas (aunque sin esclavos las empresas no funcionan) se les
rebajará todos los impuestos y se les dejará seguir teniendo vía libre para el fraude
legal, la evasión de capitales y un efectivo “hacer la vista
gorda", situación facilmente conseguible dejando tan solo a unos cuantos
esclavos-inspectores alegando falta de presupuesto. Y sobre todo,
la prescripción y el no separar el poder judicial de las decisiones
políticas.
Los antiguos esclavos no participaban
en las decisiones públicas, pero este sistema democrático nuestro
les permite hacerlo y gracias al trabajado ambiente de corrupción e
impunidad y el trabajo constante de los medios que ponen en el mismo saco a todos los políticos, se consigue su abstención y así pueden perpetuarse los
mismos.
Ventajas de todo este sencillo sistema: se vende el país y vienen a invertir
banqueros, amigos y demás parientes, en ese gran
decorado de diversiones varias, con casas de saldo, patrimonio libre
de cargas, empresas de baratillo, todo construido por esclavos a los
que se les esconde para que no se vea su miseria.
Elegidos del mundo..., ¡venid a
disfrutar de este nuevo paraíso!






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salut