Qué buen vasallo si tuviese buen señor.
He
leído con estupor los comentarios que ha suscitado la proclamación
de independencia de dos
pueblos catalanes.
He visto las declaraciones
de un coronel amenazando con la intervención si se declara la independencia en
Cataluña. Unos y otros se culpan de la crisis. ¡De locos! Mientras, nos recortan hasta el aliento,
nos imponen un aumento del IVA y se dedican a airearnos el sueldo
fabuloso de los banqueros a quienes encima ayudamos con nuestros
impuestos. Mientras, se echa de su casa a los trabajadores sin
trabajo y dejan sin sanidad a los no asegurados y nos preguntamos...
asegurados ¿de qué o de quién? Porque volvemos a los vasallos y
a los vasallajes y a pagar tributos para que sigan con sus
fastos y despilfarro los de siempre. Se promueve el nacionalismo
barato, ese de taberna y de contubernio, con copa en la mano y
alirón. ¡Los malos de los inmigrantes!: los rumanos o los negros (o los judíos o los moriscos, que la cosa viene de lejos) o vete a saber de qué nacionalidad, porque de eso se trata,
de hacerlos extranjeros y alejarlos de nuestro elitista grupo de
parados y desposeidos, pero eso sí, patriotas y nacionalistas, sí, que vociferen a sus clubs de fútbol bandera en mano. Se trata simplemente de tener cerca un enemigo, identificable y débil, claro. Y mientras, reclutan a
bandidos a los que ensalzar o a personajes facinerosos que puedan dar carnaza a tanto
desvarío y que las huestes piensen que son heróes ya que hicieron lo que no pudieron ellos y así se transmita la sana idea de una sociedad en la que tanto se puede llegar a ser ladrón como mandatario. Vasallos, eso
somos, y aprovecharán nuestro descontento para echar al Rey del
castillo y quedarse ellos.
Estad
atentos a la Historia, mirad las similitudes y opinad después de las
estrategias. ¡Las mismas!
Para
entender los terribles conflictos que, en forma de secesiones,
afectaron a la península durante el reinado de Felipe IV, sería
necesario remontarnos a lo que supuso la unión de las dos coronas de los principales reinos hispánicos
con el matrimonio de los Reyes
Católicos en
1469.
A
ellos les debemos la "unidad religiosa"; el Tribunal
de la Inquisición ,
y la expulsión
de los judíos que,
si bien era argumentada por la necesidad de salvaguardar el
catolicismo, era evidente que fue por el resquemor que suscitaba un
colectivo que iba adquiriendo importancia económica y cuya expulsión
supuso un incremento del patrimonio de la Corona por los bienes que
tuvieron que abandonar a su salida.
También,
para entender la crisis que se avecinaba es importante el
"descubrimiento" de América y su expolio, que aportó
enormes cantidades de dinero a las arcas reales.
A
pesar de la unión simbolizada con el matrimonio de Isabel y Fernando de las dos coronas, respetaron su diferente
funcionamiento.
-Las
Cortes de Castilla: Eran
un órgano consultivo, convocadas por el Rey, pero no tenían función
legislativa y solo servían para obtener dinero vía impuestos y
servicios al Rey.
-Las
Cortes aragonesas: Eran
un órgano normativo y sus acuerdos tenían fuerza de
ley, funcionaban
por pactos que debían ser negociados por las Cortes de los tres
reinos que formaban la Corona
de Aragón:
el de Aragón, el de Cataluña y el de Valencia y eran los virreyes o
lugartenientes los gobernantes encargados de defender los intereses
de la nobleza y la oligarquía terrateniente.
Estas Cortes podían ser convocadas por la nobleza.
Por esta razón estaba más indefensa Castilla. En Aragón, la oligarquia nobiliaria habia tenido que ceder a algunas pretensiones populares a cambio de sus prebendas, que no pensaban perder con la unión de las coronas.
Por esta razón estaba más indefensa Castilla. En Aragón, la oligarquia nobiliaria habia tenido que ceder a algunas pretensiones populares a cambio de sus prebendas, que no pensaban perder con la unión de las coronas.
Las Diputaciones eran instituciones permanentes encargadas
del cobro de los impuestos.
La
Diputación de Cataluña se convirtió, con el paso del tiempo, en la
"Generalitat", con atribuciones de gobierno.
Una
singularidad más de la Corona de Aragón era la figura del "Justicia
de Aragón", encargado de hacer respetar los derechos de los
fueros aragoneses en su territorio. Los municipios de la Corona de
Aragón se gobernaban por la oligarquía urbana; en Barcelona era el
Consell
de Cent.
El
nombramiento de
Carlos
I,
nieto de los Reyes Católicos, como emperador de Alemania el 7 de
junio de 1517, -gracias al soborno de los siete electores y sus
consejeros por la cantidad de casi un millón de florines, que fueron
prestados por los banqueros
(ved que la historia viene de lejos)-, acarreó un
endeudamiento importante, ya que además tenían que ser
devueltos con enormes intereses (el
34% en el caso de los banqueros de Carlos I).
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El de negro es el banquero Fugger, a quién con la "suspensión de pagos" se le adeudaron 1.200.000 maravedises. |
La
situación durante los reinados de su hijo Felipe
II y
de su nieto Felipe
III,
se fue agravando. A las guerras por conservar el Imperio y su alto
coste, tanto en vidas como en dinero, se añadía la piratería que se
quedaba con la plata que venía de América (y que era destinada a pagar a
los banqueros) a la vez que crecía el endeudamiento por nuevos
préstamos. La corona, ajena a ello, continuaba con sus excesos y se
rodeaba de una administración totalmente corrupta. En un intento de conseguir más dinero se inventaban nuevos
impuestos. El impuesto de "millones" (que venía a
ser un IVA) con el que se pretendía recaudar 8 millones de ducados
en seis años, se aplicaba a los artículos
esenciales. Tal era la situación de las arcas que incluso se procedió a
la venta
de pueblos (los
actuales señoríos) incluso de vasallos y esclavos de las colonias.
No
pudiendo exprimir más al pueblo e incapaces de hacer frente a sus
deudas, por primera vez se crea la "deuda
pública",
los juros,
declarando "quiebras" que eran avaladas por las minas
de oro, plata y sal y los impuestos castellanos. La población,
diezmada por las guerras y las hambrunas, aguantaba a duras penas más
impuestos, de los que la Iglesia y los nobles estaban exentos.
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Esclavos trabajando en una mina. |
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En esta obra de Brueghel el "jóven" puede verse como pagan impuestos al Recaudor. |
A
los continuos conflictos bélicos, se añadió la
expulsión de los "moriscos"
(los musulmanes conversos) por el Duque
de Lerma
en 1609 (valido de Felipe III, que no acabó en la cárcel por sus
corruptelas porqué le pidió al Papa ser nombrado cardenal). Esto
significó el hundimiento de la manufactura de la seda valenciana,
que estaba en manos de familias moriscas. Fueron expulsados con la
excusa de motivos religiosos, de ahí nuestros dos apellidos que
demostraban una hipotética "pureza de sangre". Pero su
expulsión, como la de los judíos, escondía como siempre intereses
económicos. La confiscación de sus bienes era muy apetecible. Los
únicos intereses que movían a la Corona eran sus intereses
particulares.
Por
la características de sus Cortes, Castilla aportaba hombres y
grandes sumas para financiar las contiendas reales (Guerra
de los Treinta Años).
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Expulsión de los moriscos. |
La Corona de Aragon,
Portugal
y Cataluña se negaban a financiar las guerras que la Corona
tenía con Francia, amparadas en que sus fueros o
privilegios así
lo reconocían y no tenían que ir a la guerra si ésta no estaba en
sus fronteras.
El
Conde-Duque
de Olivares, valido
de Felipe
IV,
intenta con cierto criterio implantar medidas de saneamiento que
eviten la corrupción y cierta racionalidad en la cuentas de la
Corona; intenta también una uniformidad en las cargas, pero éstas
pasan por recortar privilegios forales y dará lugar a una guerra
de secesión en Cataluña, a la independencia de Portugal y
el levantamiento en Andalucía.
Con
la promesa de cierta ayuda militar en el Mediterráneo y determinados
favores, Olivares intenta conseguir involucrar a los catalanes
en la guerra con Francia, lo queda claro en su Memorial:
"El
segundo sería, si hallándose V. M. con alguna gruesa armada y gente
desocupada, introdujese el tratar de estas materias por vía de
negociación, dándose la mano aquel poder con la inteligencia y
procurando que, obrando mucho la fuerza, se desconozca lo mas que se
pudiere, disponiendo como sucedido acaso, lo que tocare a las armas y
al poder.
El
tercer camino, aunque no con medio tan justificado, pero el más
eficaz, sería hallándose V. M. con esta fuerza que dije, ir en
persona como a visitar aquel reino donde se hubiere de hacer el
efecto, y hacer que se ocasione algún tumulto popular grande y con
este pretexto meter la gente, y en ocasión de sosiego general y
prevención de adelante, como por nueva conquista asentar y disponer
las leyes en conformidad con las de Castilla y de esta manera iría
ejecutando con los otros reinos (...)"
Se
plantea el Conde tener un ejército de 140.000 hombres, la Unión
de Armas, financiados
por las diferentes provincias, reinos y virreinatos. Imponerlo, sabe
le podía traer graves consecuencias y ve imposible que las Cortes de
la Corona
de Aragón
lo aprueben.
Pero
a Olivares la negativa de los catalanes, a quienes atribuía una falta
de colaboración, le enervaba. Los representantes de las Cortes
en el Principado de Cataluña, como
era de preveer, se niegan y Olivares suspende las Cortes.
Las
Cortes catalanas estaban formadas por estamentos y estos eran
escogidos exclusivamente por las clases más poderosas de la época
(nobleza, alto clero y patriciado urbano).
Cabría
recordar aquí la situación de crisis que vivía Cataluña, las
luchas mantenidas por los campesinos llevaban ya varios siglos.
La
peste negra
que asoló el territorio a mediados del s.XIV dejó diezmada la
población y los derechos feudales pesaban sobre ellos y acrecentaban
su precaria situación, lo que originó los primeros movimientos
demandando la supresión de los mismos.
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La
Generalitat defendía los intereses de los nobles y por lo tanto era
reacia a cualquier concesión y contaban con el apoyo de las
ciudades, pero los campesinos contaban con el apoyo del rey,
deseoso de cortar el poder a los nobles. Tras las promesas de Juan II
de Aragón, padre de Fernando II de Aragón (El Católico), no fue
hasta 1489 y después de años de guerras, que los remensas
(llamados así porque la "remensa" era la cantidad que
debían pagar para dejar la tierra), por la Sentencia
Arbitral de Guadalupe, obtuvieron
una pírrica victoria, aunque lejos de abolirse los derechos feudales pues,
como ahora, se les engañó con cuatro derechos abolidos, como el de
"pernada", que puede parecernos aberrante pero que al parecer en
aquella época, sin una excesiva religiosidad popular, se consideraba
afortunado el ceder la mujer al noble, cosa no muy habitual, porque
todavía conservaban la creencia de que ciertas cualidades se
trasmitían por proximidad (lejos de conocimientos genéticos) y
deseaban que sus hijos tuviesen las cualidades de los nobles, mucho
más sofisticados y poderosos. Con esta sentencia, se reafirmó el
poder de las clases encumbradas, que era de lo que se trataba
(recordemos que la política de Fernando II fue la inspiración de
Maquiavelo
para su libro "El Príncipe")
Habían
pasado 150 años y la situación de los "payeses" era cada
vez peor y el bandolerismo, que
se nutría sobre todo de desencantados y reclutaba entre sus filas a
malhechores, era bien visto por el campesinado que los aclamaba
como héroes, como Serrallonga.
Sin
ningún tipo de organización, colaboraban en desestabilizar la
situación, instigados en su mayoría por facciones de nobles en su
lucha por el poder. En Cataluña, fueron instrumentos al servicio de
los Nyarros
y los Cadells.
Como siempre, el pueblo manipulado.
Para
acabar con el bandolerismo, el rey intentó prohibir el
uso de algunas armas y eso fue visto como una grave intromisión en
la política catalana, recelosa de Castilla.
Las
enemistades entre el Conde-Duque y determinados personajes de la vida
política catalana, enrarecieron aún más las relaciones.
Los
franceses atacan la fortaleza de Salses, ya en la frontera catalana, y
el Virrey consigue, apelando al patriotismo, que casi 30.000 soldados
vayan en su defensa y ésta fue recuperada.
Olivares,
siguiendo con su estrategia y temiendo un nuevo ataque de los
franceses, decide, para implicar a Cataluña, enviar un ejército de
9.000 soldados con el fin de que les den alojamiento con la excusa
de un inminente nuevo conflicto.
Los
soldados llegaban a Cataluña para ir a una batalla ajena
a ellos, cuya única motivación era la defensa de un imperio que en
poco o nada les beneficiaba. Veían que los catalanes no iban a la
guerra y los tachaban de insolidarios ya que eso es lo que opinaba la
mayoría de castellanos. Los catalanes, obligados a dar alojamiento
(incluso a ceder su cama) y a alimentarlos, se rebelaban y algunos se
negaron a abrirles sus puertas, ya que bastante habían luchado para conseguir sus fueros y querían fuesen respetados. La aristocracia y la burguesía
urbana estaban
en contra de Olivares y del Virrey por considerar que defiendían
únicamente los intereses de la Corona y añadían leña al fuego. El clero, indignado por el impuesto de la décima,
que el Rey quería hacerles pagar, también se puso de su parte e
incluso la Iglesia llegó a excomulgar a algunos soldados, y se
corrió el bulo de que algunos de los soldados italianos eran herejes
(2/3 del ejército eran italianos); eso colaboró más a enardecer
los ánimos y potenció más aún la indignación de los
campesinos, hartos de los desmanes de los soldados. Se puede leer
en el Dietario
de la Generalitat de Catalunya 1623- 1644 (Pag.1904)
algunas de las denuncias de los daños que ocasionaban las tropas
alojadas, que pasaban por robar, saquear, quemar e incluso violar. A
pesar de las quejas, el Virrey, no consigue solventar la situación.
En
mayo de 1640 los campesinos se levantan contra los tercios en Girona
y rápidamente se extiende el movimiento, que se dirige a Barcelona. A
ellos se van añadiendo parte de la población más
desfavorecida, exaltada por la situación y azuzada por las
proclamas. Llegan a Barcelona el día de la festividad del
Corpus ( 7 junio
de 1640)
y allí se encuentran un grupo de segadores que habían bajado a Barcelona con el fin de ser contratados y tras un incidente en el que un segador resulta herido, deciden levantarse también contra Olivares y el Rey; matan al Virrey, que intentaba huir por mar, y aquí empieza la vorágine de la sublevación, que se le escapa de las manos a la Generalitat. Su presidente, Pau Claris, representante del clero, ve que solos no pueden hacer frente a lo que se ha convertido en una revuelta popular, y pide ayuda a Francia. Mientras tanto, Olivares recupera Tortosa y se dirige a Barcelona con su ejército de 20.000 soldados. En diciembre de 1640, se producen importantes altercados lo que asusta a la Generalitat y decide nombrar a Luís XIII (enemigo de Felipe IV), Conde de Barcelona que era un título ligado a la Corona de Aragón y a partir de Carlos I, a la de Corona española, con el nombre de Luís I de Borbón, constituyéndose en república "independiente" bajo la protección de Francia por los Pactos de Ceret.
y allí se encuentran un grupo de segadores que habían bajado a Barcelona con el fin de ser contratados y tras un incidente en el que un segador resulta herido, deciden levantarse también contra Olivares y el Rey; matan al Virrey, que intentaba huir por mar, y aquí empieza la vorágine de la sublevación, que se le escapa de las manos a la Generalitat. Su presidente, Pau Claris, representante del clero, ve que solos no pueden hacer frente a lo que se ha convertido en una revuelta popular, y pide ayuda a Francia. Mientras tanto, Olivares recupera Tortosa y se dirige a Barcelona con su ejército de 20.000 soldados. En diciembre de 1640, se producen importantes altercados lo que asusta a la Generalitat y decide nombrar a Luís XIII (enemigo de Felipe IV), Conde de Barcelona que era un título ligado a la Corona de Aragón y a partir de Carlos I, a la de Corona española, con el nombre de Luís I de Borbón, constituyéndose en república "independiente" bajo la protección de Francia por los Pactos de Ceret.
Richelieu ve
la posibilidad de utilizar a Cataluña para decantar la guerra a su
favor.
Un
ejército franco-catalán les ayuda a defender la ciudad y el ejército de Felipe
IV se retira. Olivares tiene que hacer frente a la independencia de Portugal y a un intento de secesión en Andalucía. Francia consigue el control de los condados del
Roselló y
la Cerdanya y
en 1642 solo queda en poder de los castellanos Tarragona,
Tortosa y Rosas.
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Batalla de Montjuic 1641 de Pandolfo Reschi. |
Pero los
catalanes se encuentran con una penosa situación; el territorio
parece invadido por un ejército de "ocupación", que,
encima, costeaban ellos. Lo primero que hizo Francia fue nombrar un
Virrey francés y llenar la administración de cargos franceses.
Las
clases populares fueron las que más sufrieron la contienda: guerra,
calamidades, hambre, vendidos a los franceses y estando en una
situación peor que con el Rey Austria. La Generalitat se encontró
ninguneada y sus intereses fueron relegados a segundo término.
Catalunya fue ocupada y pagó un muy alto precio por su pretensión
independentista.
Con
la firma del Tratado
de Westfalia en
1648, que supuso el final de la Guerra de los 30 años con el triunfo
de la hegemonía francesa, surgía un nuevo concepto de
estado:
"La
Paz de Westfalia supuso modificaciones en las bases del Derecho
Internacional,
con cambios importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo
que impidiera a unos Estados imponerse a otros" (Wikipédia)
Vencida España, y conseguida Francia su hegemonía en Europa, pierde
interés por Cataluña; la guerra también ha generado en su
territorio una dura situación social: el descontento de la población
por los altos impuestos, el hambre y la miseria les lleva a una
guerra civil; la sublevación
de la Fronda (que
España apoya) y acaparará la atención de Luis XIV, que decide
llamar a su ejército, que abandona la defensa de Barcelona.
Viendo
la situación debilitada, Felipe IV ve llegado el momento de
recuperar la ciudad y en 1651 envía un ejército dirigido
por Juan
José de Austria que sitia
la ciudad, que resiste durante un año. Pero la peste y el asedio, las conversaciones en las que prometen un perdón general y la abolición de los quintos, hace que la ciudad agotada, se rinda en 1652.
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El Conseller
en Cap jura obediencia a D. Juan José de Austria, que será nombrado Virrey.
|
Todavía tendrá que soportar el pueblo catalán la ocupación francesa durante siete años. El
Tratado de los Pirineos, firmado en 1659, pone fin a la guerra y
Francia se queda con los territorios catalanes que las tropas
francesas habían ocupado en ayuda de Catalunya.
Trágica
experiencia para Cataluña de una guerra que duró 19 años y que
acaba teniendo que acatar de nuevo al rey Austria, tras ser utilizada
por Francia y despojada de parte de su territorio.
Resumiendo:
- Les
dicen que han abolido los derechos feudales y los que han abolido solo han beneficiado a los ricos; ahora: dicen que hacen una reforma
fiscal y solo beneficia a los ricos.
- Los
meten en una guerra, que ni les va ni les viene, por luchar por la
hegemonia de Europa; ahora: nos meten en una crisis por la hegemonia del planeta (y nos van a meter en una guerra contra Irán, para
que tenga su hegemonia EEUU y los sionistas; los escudos antimisiles ya los tenemos instalados y el ejército de ocupación a punto).
- El
precio de Defensa lo pagan los de a pie, porque los otros no pagan
nada y la Iglesia menos. Como ahora; ellos pagaban los "millones"
y nostros el IVA.
- Piden préstamos a los banqueros que generan altos intereses que hacen quebrar el país y los pagan los de a pie
mediante "los juros" y otros impuestos. Ahora: siguen pidiendo a los banqueros préstamos y se emite "deuda pública" que se paga con impuestos y recortes.
- Se
declaran quiebras, pero estas son avaladas por las riquezas de oro y plata (que no avalan nada porque se las quedan la mayor parte los piratas) y los impuestos de los de a pie y venden pueblos y vasallos. Ahora, aquí, se garantiza la devolución de los préstamos pedidos para pagar a los banqueros (ahora sus amigos y colegas) y se garantizan vendiendo patrimonio, hospitales, etc. Se vende a los
trabajadores como vasallos, obligados a trabajar sin derechos a las órdenes del amo.
- Las
riquezas de América no llegan porque se las quedan los piratas que se las llevan
a Inglaterra; ahora no llegan porque se la quedan los "piratas"
que se las llevan a los paraísos fiscales.
- Se
le hacen promesas al pueblo que nunca se cumplen; ahora se hacen promesas que
tampoco nunca se cumplen.
- Se
echan inmigrantes para quedarse su dinero; ahora se echan
inmigrantes porque no se pueden quedar su dinero.
- Los
franceses convierten en su mercado a Cataluña; ahora: Alemania, convierte a España en
su mercado.
- Enfrentan
a castellanos y catalanes con falsos argumentos y sacan beneficios
los de arriba; ahora enfrentan a castellanos y catalanes con falsos argumentos y siguen sacando beneficio los de arriba.
Lo único que pretenden como simpre es homolgar a la baja y quitar los derechos conseguidos.
Lo único que pretenden como simpre es homolgar a la baja y quitar los derechos conseguidos.
- Los
bandidos son pagados por los nobles para cear malestar y
enfrentamientos. Ahora, los bandidos son pagados por los poderosos
para crear malestar y enfrentamiento.
Solo falta que vuelva el Tribunal de la Inquisición, y está cercano.
Comentarios
No hay razón que explique lo que podria sentir mucha gente por poner un ejemplo por ver su bandera en los pasados juegos olimpicos, no hay razon que explique lo que siente la gente al oir los constantes insultos menosprecios y discursos la mayoria de las veces xenofobos que nos somete la prensa de la madre patria, en todas las exposiciones que haceis teneis toda la razon, solo que no es la razon lo que mueve a la gente, como no es la razon lo que te hace dejarlo todo por un amor, un hijo o por un padre.
Sí, Miquel es posible que muchos lleven todavía la inquisición dentro. Gracias por vuestros comentarios.