lunes, 23 de diciembre de 2013

Sin noticias de la noticia.



Hoy me he pasado 55 minutos dentro de un tren parado en un túnel, con la luz de emergencia, a veces, y con el único mensaje de que la máquina no funcionaba, para después el propio maquinista indicarnos que la "máquina había muerto". Gente nerviosa, niñas llorando, citas médicas anuladas... Al final han encendido las luces de emergencia del túnel lo que dejaba ver el reducido espacio y entraba más claustrofobia. Después de la larga espera han empezado a hacer el trasvase a otro tren que circulaba en dirección contraria lleno de gente, con solo una persona ayudando y una pasarela, lo que ha hecho que la operación durase más de veinte minutos ya que nuestro tren era muy largo. Después nos han dejado en la parada siguiente (anterior), diciendo que esperásemos al siguiente tren, que lógicamente no pasaba porque el nuestro obstaculizaba la vía. Unas mujeres ataviadas con una chaqueta de color morado (color de Adif)  sin identificación de ningún tipo, que parecían dos usuarias más, pero con singular atuendo, se hacían las despistadas. No nos han indicado nada al amontonarnos a la salida, bien fortificada para no dejar escapar a nadie sin billete, y hemos tenido que salir de la parada introduciendo el billete, porque a pesar de la aglomeración no han abierto la salida. Las personas que se han dirigido a la ventanilla (curiosamente protegida por cristales) eran las que necesitaban justificación para su trabajo (y yo para reclamar) porque he sido la única que ha aguantado 20 minutos más, y una pobre señora que se ha añadido después, que no podía redactar la reclamación (libro en el que se ha de escribir lo acontecido por triplicado y que después has de entregar tú en la oficina de la Generalitat y que, por mi experiencia, no sirve para nada, solamente para decir que hay libro de reclamaciones) porque solo había un libro y tenía que esperar a que yo acabara (me pregunto qué hubiera pasado si llegan a reclamar las 300 personas que debían ir en el tren). El resto, que lo único que quería era un billete gratis de metro para llegar a su destino, la mayoría se ha ido. Todos los vigilantes que tienen y que aparecen de inmediato cuando hay aviso de que alguien entra sin pagar (armados con porra y ahora con pistola), no se han visto por ninguna parte. He decidido llamar al 012 (ya me cobrarán el coste de la llamada) y esperar a ser atendida, sin que me hayan dado número alguno de reclamación, ni me haya llegado mensaje por el momento. El tren daba asco verlo, los asientos ajados y sucios, ¡no es de extrañar que se estropee la máquina si estaba en igual estado! Ahora dirán que es Madrid que les dio los trenes así, no tienen vergüenza, esto es la privatización, ¡no la autonomía! Ni un euro en inversión y después que cojamos el transporte público. El aguante y conformismo de la gente es de admirar, estamos ya muy cerca del borreguismo total, pero ellos, a seguir vendiéndose a Europa, porque ellos o van en AVE o en Audi.¡Qué asco!
Ferreres El Periódico.

Por cierto, he perdido el primer tren, porque la que despachaba billetes, estaba sirviendo un café.