sábado, 1 de junio de 2013

Elegidos del mundo..., ¡venid a disfrutar de este nuevo paraíso!


Veamos el planteamiento de nuestros gobernantes y el sistema que proponen:

Con menos del SMI (645,30 €) está claro que la unidad familiar va a incorporar a los abuelos que estaban en las residencias, no en las que se pagan 2.000 0 3.000 € por la estancia sino las que se quedaban con su pensión y encima, y aún siendo privadas, el Estado les compensaba la diferencia.
De esta forma, estos pensionistas no generarán gastos porque pasarán a ser cuidados por la familia y a cambio les aportarán su pensión.
Las familias siempre tendrán a alguien en el paro (lo más rentable será que sea una mujer que es a la que tradicionalmente se le asignan estas tareas) y se podrá dedicar a estos menesteres teniendo la gratificación de tener un trabajo “social” y  recuperar el espíritu  de sacrificio de la clásica familia nuclear; y además sin costarle un euro al Estado.
El miembro que trabaje de la familia cobrará menos del SMI y lo hará la jornada que le de la gana al empresario por el temor continuo de no poder aportar ni un euro a la economía familiar.
Los que llamaremos a partir de ahora “esclavos” no podrán acceder a intervenciones sanitarias en un tiempo más que prudencial, por lo que trabajarán enfermos demostrando que con estas eficaces medidas cae el absentismo laboral, ahora controlado por mutuas, cancerberos perfectos que cumplirán con estricto miramiento el lucro de sus propietarios. También el aumento del precio de los medicamentos bajará su consumo y aunque esto produzca un incremento de la tasa de mortalidad,  será una “selección natural” que evitará el pago de pensiones y dará trabajo a unos cuantos desempleados, costándole tan solo a la Seguridad Social 46,41 € por el  "auxilio de defunción".  


Algunos afortunados cobrarán el paro y trabajarán y otros, simplemente trabajarán toda su vida, facilitando con su experiencia el buen desarrollo de la empresa pudiendo enseñar su oficio a la multitud de becarios, trabajadores en prácticas o simples peones sin sueldo. 
La inseguridad laboral será una acicate a la hora de rendir ya que siempre habrá otro trabajador esperando realizar la misma tarea por menor sueldo o por nada (por si el empresario lo valora como un mérito).
La educación estará encaminada a obtener peones sin cultura alguna, ávidos de consumo, para así preservar a las clases “escogidas” (esta casta puede haber conseguido el estatus por herencia o por sobornos, trapicheos varios, fraude, corrupción, robo, etc) que podrán continuar las sagas familiares y tener la formación necesaria para dirigir a estos esclavos, tan necesarios para el buen funcionamiento de la economía. Eso sí, que sepan alemán y otros idiomas que les permita ser exportados.
Con el coste que se ahorren en gastos sociales y que no empleen en la ayuda a bancos, se organizarán cursos para esclavos para que tengan una formación práctica y sean esclavos de calidad y, sobre todo, poco conflictivos.
Se debe criminalizar a los esclavos que intenten cambiar de estatus y responsabilizarlos de todos los males del país. Todos somos fraudulentos pero solo unos cuantos tocan el cielo.
Si alguno demuestra cierta beligerancia se le dirigirá a algún cuerpo de seguridad para rentabilizar ese don natural.


Se aumentarán gastos de defensa para inculcar un sentimiento patrio o nacionalista, que sirva para aumentar la moral y así tener voluntarios dispuestos a defender con uñas y dientes ese sentimiento de pertenencia al grupo y, de paso, a considerar enemigos a otros esclavos como ellos por el simple hecho de pertenecer a otra etnia o país.
Se potenciará la más rancia religión católica, que tan buenos resultados ha dado a nivel histórico, para que se conformen con el papel que les toque jugar en la sociedad donde la resignación y el papel del destino sean las creencias más arraigadas. También se les inculcará (un mecanismo ideal es hacerlo subliminalmente por los mass-media) que cualquiera que piense diferente o pertenezca a otra religión con muchos “fieles” (curioso lo de “fieles”) sean considerados hipotéticos terroristas para así tener preocupados a los más desfavorecidos y en perpetuo miedo a la población, por lo que serán más dóciles y tendrán a mano un enemigo a quien responsabilizar de su infortunio.


La televisión potenciará anuncios de consumo para que éste no decaiga y emitirá películas en las que la felicidad de los ricos sea efímera, o de grandes cataclismos que hagan entender la suerte que tienen de seguir viviendo aunque sea en unas difíciles circunstancias.
Se les bombardeará con noticias de países muy malos, aquellos que pudieran hacer tambalear este sistema pensado y dirigido para seguir manteniendo a los que realmente son motores de la economía: los bancos y sus secuaces.
Nada de cultura, que podría incitar a pensar; la cultura para los escogidos. El fútbol, aunque sea desde el bar con los amigos y bebiendo cervezas, es la mejor actividad porque permite que se relacionen y den rienda suelta a agresividades escondidas que en este sano deporte se canalizan hacia el equipo contrario, los seguidores del otro equipo, el árbitro, etc.
Se potenciará mediante anuncios el consumo de bebidas alcohólicas con el fin de seguir la tradición y hacerlo un elemento base de la cohesión social pese a algún daño colateral de violencia machista.
Los grupos de jóvenes podrán seguir con el botellón, mucho más barato, pero que al menos permite la adquisición de la necesaria sociabilización, abarata las políticas hacia la juventud y da trabajo a servicios de limpieza, acostumbrando a los vecinos a soportar y a darse cuenta que es cuestión de todos lo que pasa con nuestros hijos.
Con los esclavos baratos (se puede volver al mercado de esclavos pero por internet) se tendrá garantizada mano de obra.
Los seguros y empresas de servicios, administración, etc., no tendrán sus centros abiertos para reclamaciones o información, estos servicios serán atendidos por esclavos directa o telefónicamente, que obligarán a acudir a un servicio de defensa del consumidor.  Estos servicios solamente serán resolutivos para los “elegidos” que puedan pagar abogado, procurador, tasas, etc.  
Las mencionadas empresas podrán subir las tarifas o cancelar sus contratos, modificar las normas, cuando a los “elegidos” les parezca y siempre por el bien de la economía (la suya). Corresponderá al esclavo y en aras de la competencia, buscar una oferta mejor (que siempre será igual a la que ha dejado, pero agotará su capacidad de decisión por desgaste y acabarán conformándose) 
Como el pilar de la economía son las empresas (aunque sin esclavos las empresas no funcionan) se les rebajará todos los impuestos y se les dejará seguir teniendo vía libre para el fraude legal, la evasión de capitales y un efectivo “hacer la vista gorda", situación facilmente conseguible dejando tan solo a unos cuantos esclavos-inspectores alegando falta de presupuesto. Y sobre todo, la prescripción y el no separar el poder judicial de las decisiones políticas.


Los antiguos esclavos no participaban en las decisiones públicas, pero este sistema democrático nuestro les permite hacerlo y gracias al trabajado ambiente de corrupción e impunidad y el trabajo constante de los medios que ponen en el mismo saco a todos los políticos, se consigue su abstención y así pueden perpetuarse los mismos. 
Ventajas de todo este sencillo sistema: se vende el país y vienen a invertir banqueros, amigos y demás parientes, en ese gran decorado de diversiones varias, con casas de saldo, patrimonio libre de cargas, empresas de baratillo, todo construido por esclavos a los que se les esconde para que no se vea su miseria.
Elegidos del mundo..., ¡venid a disfrutar de este nuevo paraíso!

2 comentarios:

Miquel dijo...

Mientras cada uno viva en su parcelita, el sistema podrá con todo.
salut

Paco Frutos dijo...

Muy buen artículo Olimpia.Un resumen total de lo que hay detrás del conjunto de las políticas del régimen, practicadas en este momento por el PP. Voy a escribir un twitt para recomendarlo.