miércoles, 22 de mayo de 2013

Un país para dormir


Mientras unos enarbolan sus banderas bioéticas y se rasgan las vestiduras esos rancios padres de la iglesia que consideran indigno que alguien pueda pensar en utilizar células madre, otros negocian con el futuro de nuestros jóvenes a quienes prometen contratos de 20 horas, con sueldos (si los hay) escasos, prácticas en Alemania para hacer lo que los del país no quieren hacer gratis y a cambio, importar minijobs. El caso es tener una mano de obra barata con  jóvenes manejables para amansarlos a su gusto y que nutran de esclavos esa economía que se les tambalea y a la que necesitan echar carbón a toque de silbato. Pues nuestra señora ministra Bañez y su homóloga Ursula Von der Leyen se entretienen en firmar un acuerdo eufemísticamente llamado "formación profesional dual" que será una vía rápida para que Alemania tenga la posibilidad de tener esa mano de obra gratis a cambio de formar al personal e implantar en España los trabajos de 15 horas por 400 € de salario.  


Claro está que la idea es enviar a españolitos a Alemania (5.000 al año) y, mientras, nuestro gobierno o desgobierno preparando una ley de emprendedores (previsiblemente se aprobará en el próximo consejo de ministros), siguiendo las directrices europeas recogidas en el programa nacional de reformas (veremos quienes la apoyan) que incentivará la entrada en el país a personal cualificado y con dinero. Facilitar su entrada no supone novedad alguna; ha pasado siempre pero ahora no tienen ningún tipo de rubor en reconocerlo y apoyarlo. Unos vendrán en avión y otros en patera (ya les va bien, porque suponen una mano de obra sin derecho alguno y con miedo, que es lo que interesa). Otras medidas que se plantean en esta ayuda a los emprendedores es facilitar la creación de empresas; incentivos fiscales, bonificación y descuento de las cuotas a la Seguridad Social (menos ingresos para pensiones, porque hemos de imaginar que, como siempre, las políticas de empleo se cargarán al presupuesto de la Seguridad Social), inembargabilidad de la vivienda y del coche a los autónomos, eso, alentarlos para crear negocios dándoles la tranquilidad de que sus deudas las pagaremos todos los ciudadanos en caso de fracasar su emprendeduría. No era suficiente con poder desgravar gastos, cargando a la empresa el teléfono de familiares y amigos, comidas y cenas personales, facturas de ocio y vacaciones, la compra del coche, del apartamento, de viajes de placer... y, si son listos, con una doble contabilidad y a aprender a guardar y utilizar el dinero en negro (o B) que son seguramente factores importantes para ser más competitivos. ¡¿Pero que están vendiendo?! ¡Que no hay negocio que salga a flote sin dinero, por muy emprendedor que se sea! ¡Que todo esto significa más impuestos para unos cuantos nada más y la excusa para quedarnos sin sanidad, sin escuelas públicas, sin pensiones...


Esta ley dará  la posibilidad de ser empresarios por un día o por unos meses y paladear el placer de saber cómo viven los empresarios, con sus trapicheos y sinsabores, para que sepan lo que es correr con el riesgo de una empresa. Todos autónomos y sin convenios ni conflictos. Todos empresarios y se acabaría la lucha de clases que tanto preocupa al país. Los autónomos por cuenta ajena son la panacea, trabajadores que corren con sus gastos y se creen empresarios y viven con la esperanza del éxito. Mientras, los poderosos a disfrutar de sus grandes operaciones con la complicidad de saberse comprendidos y la confianza de no poder ser emulados.



Al inefable Risto Mejide, creación de la tele-basura, personaje cargado de mala educación y prepotencia, que ésto es lo que vende, le dan un premio por su columna en el Periódico y proclama en uno de sus últimos artículos que te olvides de  buscar trabajo y te hagas emprendedor (autónomo).
Pero cuando después de esta dolorosa incursión muchos muerdan de nuevo el polvo de la ciudadanía de a pie, sin trabajo y sin sus ahorros, con préstamos y encima estigmatizados por las deudas... ¿qué harán?
Las empresas se instalan fuera o contratan esclavos fuera o ni los contratan; los de aquí, se van... Esclavos para exportar y poderosos para importar (ahora que el país está a precio de saldo)...  Se deshacen de funcionarios, de médicos, de profesores, de trabajadores cualificados con antiguedad en la empresa, de trabajadores fijos... ¿Quién consumirá en este país? ¿Nos tendremos que conformar en ser un país-dormitorio de los grandes capitales?  


2 comentarios:

Ricardo Fuentes Quintana dijo...

Muy clarito y bien argumentado.
Gracias por contribuir al mar de información con unas gotas de claridad!

Miquel dijo...

El problema es el euro. No toda la culpa, pero si una gran parte. Nos encontramos que no podemos devaluar la moneda (con lo que seríamos más autárquicos, y mira por donde más consumidores de productos caseros) y nos encontramos que para ser competitivos hacia el exterior solo podemos devaluar salario.

Si a esto añadimos una política errada conforme al I+D, (otra ves que inventen ellos), nos damos cuenta de que los investigadores se nos van, las industrias se nos van y solo nos queda el saber hacer camas para el turismo, dado que somos baratos y el sol es gratis.

Hoy lo que hay no es nada comparado con lo que dentro de una generación (18 años) se os viene ( a mi ya no me toca) encima, porque ya no habrá juventud preparada.

Mientras, enarbolamos 18 banderas al son de un utópica república donde solo nosotros , y sin la Europa detrás, podemos con la ayuda de nuestro "seny" ¿(sentido común )? crear un futuro próspero.
Salut


Y mientras