martes, 23 de agosto de 2011

Sin casa, sin curro, sin pensión y con miedo.


Desde ayer las noticias se centran en el asedio a Tripoli, ya tienen carnaza de nuevo todos los medios agotada la visita del papa. Los titulares ofrecen su nuevo espectáculo, ajenos a las vidas que se pierden o que sufren detrás de las letras o las imágenes o las palabras. Tras buenos y malos están niños, ancianos, una población ajena a los tejemanejes que se han urdido sobre sus vidas sin tan siquiera preguntar. ¿Qué paz es la que les están buscando? ¿Por qué? ¿Qué deben pensar de sus “rescatadores”? Mientras, por el mundo que decide sus destinos sin ningún tipo de recato, se leen noticias como las publicadas en Expansión y que nos informan que en España, el Ministerio de Defensa tiene una deuda en “material” (¡vaya eufemismo Defensa!, si lo que hacen es atacar, si no que se lo pregunten a los libios ) de 24.000 millones de euros, 72 millones de euros llevan gastado en material tan solo en Libia ( estarán por tiempo indefinido) y mientras, a recortar gastos sociales y a distraer al personal -


Estos días en los que hemos desayunado comido y cenado con los JMJ y hemos visto las caras de sus seguidores ( y eso que no estábamos en Madrid) toda la parafernalia desplegada nos recuerda a la del Congreso Eucarístico que se celebró en Barcelona por los años cincuenta y cuyas imágenes no viví pero pude ver repetidas en reportajes, fotos, y en los NODOS años después del evento. El mismo olor a multitud, ese que gusta a las altas esferas sacar a la calle cuando hay problemas, ese enardecer a la población descontenta, que se emocione y embelese con proclamas que parecían ser inherentes a aquella época, a aquellos años de dictadura y fascismo.
Esa catarsis en la que se sumergen gracias a esa solidaridad ficticia, a ese hermanamiento de unos días y a ese aire festivo trasnochado con el que se viste la ciudad como en “Bienvenido Mister Marshall” que permite oír  enfervorizados discursos sin sentido, dirigidos a una juventud sin futuro, que avanza con otra moral, discursos que pretenden retornarla de nuevo a las cavernas.


Ha sido un intento de que los “papaflautas” evidencien a los “perroflautas”, que les demuestren que sus valores son más altos y más “dignos” con esas camisetas y ese sentido gregario y disciplinado pero inmensamente hortera clamando por un "Benedicto equis-uve-palito". Pero seguro que entre ellos hay gente que se lo cree y que sufrirá con rigor los tiempos que se avecinan. Es injusto aprovecharse de la ignorancia y la beatería.


Como en el 52, las masas siguen a sus líderes disfrazados con las mismas vestimentas protohistóricas y discursos como los de entonces, que ya se sabe que todo lo malo que pasa en el mundo es por culpa de haber perdido la sociedad valores y estar en manos de ateos, ahora disfrazados de perroflautas provocadores y, cómo no, rojos comunistas.
Y claman por el pasado, cuando al pasado político no hemos vuelto...¡no nos hemos ido! Y lo poco que queda aún les parece demasiado después de haber barrido con cuatro decretazos nuestro patrimonio laboral, conseguido tras años de lucha. No tienen bastante con demostrar dónde están los que mandan y cual es su espíritu, nombrando hijo adoptivo de La Coruña a Millán Astray.
Ahora, un estado laico airea a bombo y platillo las ideas de esos iluminados que pretenden que se vuelva a otras épocas. Así quizás parezcan más progres las cuatro leyes con las que nos han conformado, una ley del aborto insuficiente, no se consiguió la de la “muerte digna” y el matrimonio entre gays y la adopción, aunque positivas, afectan a un colectivo reducido, por nombrar algunas.
La Iglesia, enfervorizada por la difusión que se le han dado a sus “Jornadas”, difunde su discurso (a la iglesia no va ya casi nadie); y nada de aborto, ni de preservativos, ni de eutanasia, nada de relaciones sexuales antes del matrimonio y después tan solo para tener hijos (que no se sabe quien los alimentará); luego a no tener relaciones.
Está muy bien pensado que en una religión ideada por varones, cuya sexualidad es prioritariamente instintiva y cuyas necesidades son difíciles de satisfacer con esos postulados,  todo sea pecado. Pues eso, nada de sexo y así todos pecadores. Una juventud que se iba deshaciendo de los tabúes del sexo, pues nada, a volver a taparse y a rezar el rosario. Así reprimidos, vivirán con miedo y, por si no tenían bastante con tener miedo a un futuro incierto, pues vienen estos “comecococos” y les proponen tener más miedo aún, ahora al infierno.
Y a sufrir y aceptar el sufrimiento como una virtud, sufrir por los que nos rodean... por nosotros, por los otros, y por los de más allá... sufrir por los que han padecido o padecen una guerra... y, eso sí, sufrir en silencio que se valora más, y cruz arriba y cruz abajo (que, dicho sea de paso, siempre me ha parecido muy raro llevar colgada una cruz del cuello y más todavía una parrilla).
¿No sería mejor impedir o denunciar las guerras injustas y condenarlas? 
¿Y qué se consigue sufriendo? Pues estamos arreglados.
Y entre estos y los de las "energías cuánticas" y otras sandeces por el estilo, encima se añaden los acratoides que se filtran en todos sitios y dicen que nada de líderes y que fuera partidos...

La Iglesia mientras tanto con sus afiliados-cotizantes y además recibiendo ayudas y parabienes del Estado, que lo somos todos. 
Guerra por aquí y guerra por allá, pero ellos dedicados a cosas más espirituales, no perdamos de vista que todos los actos de caridad llevan la consigna de la catequesis; claro que lo cortés no quita lo valiente, pero es triste que vayan a ayudarles y a cambio les dejen el miedo y el inmovilismo.


Y los musulmanes, desfallecidos por otra irracionalidad que les lleva a no comer y beber en pleno ferragosto, preparando el final del Ramadán, que espero que el año que viene lo celebren en el Retiro, o en la Ciudadela que me queda más cerca, que al menos será más divertido que esos cucuruchos de diseño que los masoquistas, encima, han puesto para confesarse.

3 comentarios:

Miquel dijo...

Las religiones son irracionales...

Paco Frutos dijo...

Muy buen tratamiento de la realidad de los últimos días en este sintético artículo. Paco Frutos.

Paco Frutos dijo...

Muy buen artículo sobre la realidad de los últimos días y el tratamiento dado por gobiernos y medios de comunicación-propaganda de la OTAN. Paco Frutos