viernes, 19 de agosto de 2011

Consejos para ser un ciudadano feliz.


...no he encontrado entre lo poco que poseo nada que sea más caro o que tanto estime como el conocimiento de las acciones de los hombres adquirido gracias a una larga experiencia de las cosas modernas y de un incesante estudio de las antiguas. Acciones que, luego de examinar y meditar durante largo tiempo y con gran seriedad, he encerrado en un corto volumen que os dirijo:”

Nicolás Maquiavelo:  El Principe

Consejos para ser un ciudadano feliz:
  1. Lo más importante para ti debes ser tú.
  2. No tiendas una mano no sea que te la cojan, es difícil vivir uno solo para tener que arrastrar encima a otros.
  3. Pide ayuda cuando la necesites, piensa que a la gente les gusta sentirse necesaria.
  4. Espera que te pidan un favor, no lo ofrezcas porque después no te lo agradecen.
  5. Di siempre que no, así cuando digas alguna vez que sí, lo valorarán.
  6. No te detengas ni pierdas un instante en ver lo que les pasa a los otros, quizás te conmueve e impide que tires adelante.
  7. No permitas que tu tranquilidad se altere con los problemas de los demás, alejate de los amigos y familiares que explican “batallitas”, son conflictivos. Sus problemas que se los arreglen ellos.
  8. No te sientas culpable de nada y no renuncies nunca al “maravilloso placer” de equivocarte.
  9. No escuches nada que te pueda hacer cambiar de opinión, se intransigente con tus principios.
  10. Piensa que verdades hay muchas y tu tienes “tu verdad” por lo que no entres en discusiones absurdas.
  11. Acepta a la gente con sus defectos, así se verán obligados a aceptar los tuyos.Tu eres así y te han de aceptar como eres.
  12. No te metas en discusiones de otros, deja que se las arreglen entre ellos. No des la razón a ninguno aunque sepas quien la tiene, porque será fuente de enemistades.
  13. Nunca busques explicaciones, busca justificaciones.
  14. Invéntate una realidad, con el tiempo acabarás creyéndotela y eso hará que no tengas nunca cargo de conciencia.
  15. Rompe con quien te haga sentir mal y no profundices en cuales son las razones, opta por el silencio, una conversación podría generarte dudas y acrecentar más el dolor que sientes.
  16. Si actúas mal es tu problema, no necesitas que nadie te lo diga.
  17. Si crees haber actuado mal con familiares o amigos, no toques el tema, te evitarás recriminaciones, piensa que el tiempo todo lo arregla, si no es así piensa que son unos rencorosos.
  18. Habla de cosas frívolas e intrascendentes para vivir tranquilo y tener amistades.
  19. No digas a la gente lo que piensas de ellos o de sus opiniones, es mejor comentarlo cuando no estén, así te evitas suspicacias y conflictos.
  20. Piensa que los que dicen ser solidarios, lo son de boquilla, todos somos egoístas, el mundo está hecho así.
  21. No demuestres tus sentimientos, esto te hace vulnerable y debes evitar sufrir si quieres ser feliz.
  22. Busca un psicólogo de cabecera que refrende tu verdad, si en algún momento te vence la duda. Nada de entrevistas familiares, cada uno que se busque el suyo, tu le pagas para que defienda tu punto de vista y encuentre al familiar responsable.
  23. Defiende a tu hijo a capa y espada contra las amonestaciones de sus maestros. Tu hijo debe ser “respetado” en todo momento y no son ellos quienes para avergonzarlo. Después reclama que no lo educan bien.
  24. Intenta utilizar los resquicios legales que te permiten eludir tus obligaciones fiscales, ya se sabe que “hecha la ley, hecha la trampa” Todos hacen lo mismo y defraudan mucho más que tú. Después protesta y di “que tu pagas tus impuestos”
  25. Di que pagas al médico, al funcionario, al profesor...
  26. Cualquier trabajo es digno si sirve para crear empleo y dar trabajo, aunque los mayores beneficios sean para ti. Si los otros no tienen lo que tú, es que no se han esforzado.
  27. Lo importante de un trabajo es no perderlo. Tal y como están los tiempos piensa en ti y cada uno que resuelva sus conflictos.
  28. No hace falta rebelarse porque no sirve para nada, todo ha funcionado y funcionará así. Todo lo que sea cambiar son utopías.
  29. No mires noticias, ni documentales, ni películas, ni fotos que te acongojen, piensa que eso pasa lejos, que tu vives en un país civilizado y no puedes hacer nada.
  30. En caso de verlas, piensa que es ficción y que son actores que después resucitan, esto te ayudará a que no te afecte.
  31. No leas libros profundos que te hagan pensar, ni entres en disquisiciones de política que te obliguen a argumentar, pierdes el tiempo, la gente tiene sus ideas y no cambia.
  32. Mira deportes o revistas intrascendentes, es lo mejor para la salud.
  33. Valora a la gente por su aspecto exterior, las marcas no engañan.
  34. Rehuye de análisis científicos y recurre a otro tipo de planteamientos menos racionales y mas emotivos. Vuelve a lo natural, la ciencia avanza a base de errores.
  35. Critica a los políticos pero ni se te ocurra formar parte de asociaciones o partidos que te dejan sin tiempo libre para disfrutar.
  36. Protesta de cómo funciona todo, pero no presentes reclamación ni formalices queja alguna, ya que son trámites inútiles que solo te hacen perder el tiempo. Con no volver ya tienes el problema resuelto. Hacer reclamaciones es egoísta ya que haces pasar un mal rato a quién te acompaña.
  37. No participes en una ONG, porqué en todas roban.
  38. Recuerda que la libertad es el único valor individual supremo y debe ser respetado, por lo que fuma, bebe, come, corre con tu coche lo que quieras, no te pongas el cinturon, etc., porque nadie es quién para coartar tu libertad.

Me debo de haber olvidado de alguno...


Los de religión los dejó para otro día.

Tal vez nos tendríamos que plantear el concepto de felicidad y si la felicidad es igual para todos. No me es posible imaginar que el ser humano pueda eliminar el razonamiento de su forma de actuar.  El individualismo planteado como forma de vivir en sociedad es una perversión de este sistema que nos ha deshumanizado y ha convertido la felicidad en una necesidad continua de satisfacer deseos (que transforma en necesidades).
La felicidad pasa por tener dinero, obtenido de la forma que menos esfuerzo cueste y con él comprar. Comprar emociones, comprar el sentirse vivo sin ni tan siquiera vivir.
Los mas afortunados, pocos, logran trabajar en algo para lo que están capacitados, han aprendido y disfrutan. Deben pensar y necesitan ser ingeniosos e imaginativos para resolver los conflictos que se les plantean en su cotidianidad laboral. Pero otros, la mayoría, deberá conformarse con un trabajo rutinario y poco o nada creativo (el que encima tiene la suerte de tener trabajo), que compensarán con vivencias virtuales, fútbol o cómo viven los ricos, o cómo también lloran (los ricos), en televisión, ordenador, consolas, cine, etc.
Sentados ante el televisor, cada uno con su ordenador y su programa, se pierde la necesidad de comunicar y el elemento fundamental que diferenció al ser humano del resto de las especies; el lenguaje, deja de tener un papel trascendente. Desestructurado y sin el rigor necesario las palabras pierden su original contenido, ya no nos entendemos, ya no dialogamos. Individualizados, solo sabemos de monólogos, consumistas compulsivos de emociones, nos quedamos sin nada que decir en este intento desesperado de sentirnos vivos.

He sufrido la falacia de estos argumentos día tras día, me han machacado una y mil veces con frases parecidas en todos los ámbitos de la vida cotidiana. El seguir fiel a mis ideas e intentar avanzar en el diálogo me ha condenado al desamor, me han tachado de “racional” como si fuese un estigma, como si estuviese contrapuesto a lo emotivo. Cuando les interesa soy “idealista”, cuando no “utópica”, y cuando no ese ser “racional” que tan solo quiere tener razón, como si la razón tuviese categoría propia y no fuese el acto de razonar, de discurrir; como si la razón no fuese un método para dilucidar dónde se esconde la verdad y avanzar en el conocimiento. Me he cansado de decir que no busco mi verdad, sino la verdad a secas. Esa verdad que avanza sin que la puedas alcanzar nunca, porque cuando estas cerca comienza de nuevo su andadura. Me han catalogado de intransigente por defender mis ideas con vehemencia. He sufrido el aislamiento familiar por ser atea y el profesional por ser marxista. He generado envidias y rencores sin quererlo. Han molestado mis argumentos y mis palabras y me han castigado con enfados, odios, silencios, aislamiento, desprecios, maledicencias, soledades, ceses, vacío, incomprensión, malos tratos, difamaciones, mentiras...
Les he dado la vuelta, los he rebatido con firmeza, argumento en mano. Me he acercado a ellos mil veces para comenzar de nuevo, nunca he desistido, pero hoy me encuentro cansada y dolorida.
Es imposible combatir la sinrazón. Ni con amor ni con palabras.




1 comentario:

L'Albert dijo...

Que esperas de un pais donde se insulta a la gente diciendole "Listo"