martes, 12 de julio de 2011

De la intrepidez a la idiotez.

Rita Levi Montalcini...Un ejemplo a seguir y no creo que sea por correr a 250 km/h.

Nos quejamos de que la gente lee prensa del corazón y ve programas basura, que no se entera de nada porque está pendiente del fútbol y de banalidades con la que se distrae de la monotonía cotidiana. Que quedan abducidas por las vidas de famosos y horteras barrio-bajeras con las que se identifican y así olvidan su quehacer cotidiano. Pero existe otro tipo de personas, más in o más refinadas, pertenecientes a esa élite de la “divine gauche” que disertan sobre el “neoliberalismo”, que opinan con tranquilidad sobre la economía mundial, sobre arte, sobre cine, sobre todo, dándole una pátina de glamour e intelectualidad y que leemos y oímos extasiados. Esa clase media que cree tener puesto un pie en lo más alto o una acción, o un depósito a plazo fijo, o unos cuantos euros en Andorra o en Suiza, cultas, cultivadas, con palcos o asientos en el Liceo o bonos para el Palau de la Música o similares, que asisten a exposiciones y opinan sobre la SGAE, sobre Israel o Libia, a veces sin saber a qué responden sus comentarios, desde qué perspectiva están hechos, qué han destacado u omitido los medios, qué es lo que realmente han dicho o no han dicho.
Cada día me sorprende más el que gente a la que yo atribuía una coherencia o un raciocinio, de pronto se descuelgue con determinado tipo de comentarios (que son difundidos a los cuatro vientos para desorientarnos). Hay opiniones que no pasan por el cedazo de la razón y surgen espontáneas, esa frescura que se valora como positiva, fruto del impulso, aunque a veces sea como una bofetada. El anteponer la razón deviene una limitación a la libertad...¡Que la gente diga lo que quiera!¡Por eso es libre!
En la política es más visible que no se puede decir lo que se quiera y que esa “libertad” ha de ser matizada por las consecuencias que puede traer para la rentabilidad electoral. Pero perder los papeles hace más humano, recordemos a Fernando Fernán Gómez y su “a la mierda” y a tantos otros que en un momento de rabia han sido capaces de perder los estribos o de decir sandeces.
Pero muchas veces nos confunden... ¿Nos faltarán datos? ¿Seremos nosotros los equivocados? Esos “iluminados” encasillados como “intelectuales” que comparten con nosotros películas de Woody Allen y series de Larry Davis, que escriben en periódicos de tirada nacional aunque sean de derechas y que participan en manifestaciones y coloquios en los que “epatan” con declaraciones que parecen lúcidas dentro de tanto desconcierto, son, para algunos, referentes importantes. Esos personajes en los que su nombre es sinónimo de calidad, como el buen jabugo con su “pata negra” que evidencia su denominación de origen. Esos que cuando los oímos corremos ávidos a escuchar, a leer sus declaraciones convencidos que su discurso lúcido nos facilitará argumentos que reafirmen nuestras posturas, esos son los que más te duele que te defrauden.
Hay un montón de personas que, aplicando el mismo  razonamiento que se aplica sobre la televisión, de cambiar de canal si no te interesa -argumento que evidentemente es válido para el que tiene criterio, cosa que no ocurre y que de ocurrir el único criterio que interesa es el no tener criterio, para consumir compulsivamente y mantener este nuestro sistema- piensan que seremos capaces en esta sociedad de libertades falaces en la que vivimos de separar el grano de la paja.
Pero ya hemos ido viendo que la prensa es partidista y que sus propietarios manipulan la información y que en los que confiamos no se puede tampoco confiar.
Gente llamada de izquierdas que escribe en diarios de todo tipo, por lo que tenemos que tragarnos datos y más datos que ahí van quedado, agazapados hasta que sin saber porqué saltan a la palestra y nos sorprende tener opinión (mala opinión) de cosas que desconocemos...
Recuerdo lo sorprendida y desconcertada que quedé cuando mi idolatrado Mikis Theodorakis del Canto General y el compromiso, de pronto militó en “Nueva Democracia” y nos dejó un poco huérfanos, como tantos otros. Ahora parece que se ha olvidado de aquella etapa que nos dejó consternados a algunos y parece que es una parte ya olvidada de su historia y de nuevo vuelvo a ver su entrevista esperando saber qué opina de lo que pasa en su país.
Otro tanto pasó con la llegada de los socialistas al poder; no para mí, que siempre estuve desencantada por el socialismo y que viví en carne propia el planteamiento de un nutrido grupo de sus representantes a los que puedo calificar de machistas, reaccionarios, arribistas y mezquinos...
El Sr. Belloch escribiendo en La Razón y con Sartorius y tantos otros que acabaron donde tenían que haber empezado y no equivocarnos con sus discursos ornamentales, con palabrería llena de neologismos, símiles estereotipados y metafóricos, ese análisis aparentemente coherente y que cala en esa media-cultura (no incultura) que esconde terribles contradicciones con apariencia de progresía. Esos que salen o sacan a la palestra cuando hace falta y que su identificación política da credibilidad a lo incomprensible y cuya foto o palabra vale igual o más que la del más cutre personaje televisivo.
Ahora la escritora Rosa Regás, la del alboroto por su “dimisión” de la Biblioteca Nacional y sus rifi-rafe con la “populachera” Pilar Rahola (con un pie en la cutrez más recalcitrante del vodevil televisivo y articulista a su vez y que por desgracia coincido en su opinión sobre la escritora, no en el fondo por supuesto) se descuelga con un artículo “Círculo que nos cercan” sobre una noticia en su blog de El Mundo en la que se comenta que había sido detenida una mujer de 77 años que conducía a más de 250 Km/h y sin carné. 
La escritora hace un panegírico sobre la intrepidez y valor de la conductora y anima a las mujeres con este ejemplo de osadía y coraje.
Bienvenidas las que se atreven, bienvenidas las osadas, las que utilizan el coraje, las que han desvelado cual es su voluntad y a qué precio están dispuestas a llevarla a cabo. No las que imitan a los hombres, sino las que, como la desconocida de la carretera de Tarragona, han traspasado los límites, aunque solo sean los humildes límites de una prohibición de velocidad. Mi homenaje y mi sincera admiración.” (Sic).
No puedo entender que el conducir a 250 Km/h y sin carné sea loable, admirable y demuestre algo más que inconsciencia que tal vez tuviese como atenuante algún trastorno psicológico. A mí lo que más me preocupa es que otra mujer de 77 años, a la que tildaba de seria, nos enardezca en seguir su ejemplo y que pueda este ser secundado por alguna pirada más.
Rita levi Montalcini, este si es un ejemplo a seguir a sus 102 años.

2 comentarios:

Miquel dijo...

Pués escuche ud. el comentario de la Sra Ferrusola, mujer del ex de la Generalitat Don Pujol. Insumisión total a pagar los impuestos al estado...no tiene desperdicio...Salut

Olimpia Willemenot dijo...

Leerlo...¿Dónde? Pero de la Ferrusola me espero cualquier cosa...¡Hasta se tiró en paracaídas! y no por ello siento la más mínima admiración. Un saludo Miquel